La única hija de Hillary y Bill hablará hoy en el cierre de la convención demócrata. Mira el video

 Para Chelsea crecer no fue nada fácil. Pero la culpa no recayó sólo en la decisión de sus padres de no tener más hijos, de hacer carrera en política, de llegar a la presidencia de uno de los países que más influencia tienen a nivel mundial, de vivir sobre aviones, en el centro de la atención.

Las infidelidades de Bill Clinton , las discusiones con Hillary , las noches de tristeza también la marcaron. Para ella fue difícil comprender las actitudes de su padre; y para él, saber que su hija estaba al tanto de todo.

Pero Chelsea sobrevivió a los inconvenientes, a la difícil etapa de la escuela secundaria, a los rumores que escuchaba a diario. Estaba entrenada para superar la adversidad. Sus padres la habían preparado para ello.

Su tenacidad había aparecido a una edad muy temprana, cuando a los 5 años le escribió una carta al presidente Ronald Regan en la que le cuestionaba un cementerio alemán en el que estaban enterrados varios nazis. "Querido Presidente Reagan, yo vi la película La novicia rebelde y los nazis no me parecen para nada buenos. Por favor, no vaya a ese cementerio", pedía la misiva de acuerdo a una nota publicada por la revista Vanity Fair.

Chelsea creció y se anotó en la universidad. Estudió Historia en la Universidad de Standford y se alejó de su padre: eran demasiadas las acusaciones como para hacer oídos sordos. Decidió refugiarse en sus amigos, en la gente que había conocido en la facultad: entre ellos estaba, Marc Mezvinsky, un nerd simpático de Filadelfia que la enamoró.

Para tomar aún más aire, Chelsea viajó a Inglaterra e hizo un máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford. A su regreso, ya se había amigado con su apellido y con los planes de sus padres, que seguían juntos pese a todo. Entonces, dio el paso que se esperaba y comenzó a hacer campaña en favor de su madre: era el año 2007, ella tenía 27 años y Hillary quería ganarle la candidatura demócrata al poco conocido Barack Obama . Su hija estaba dispuesta a ayudarla con conferencias alrededor de todas las universidades del país.

Tres años más tarde, Chelsea se casó con Marc. Al año siguiente, y luego de intentar encontrar su lugar en empleos que nada tenían que ver con su familia, se hizo cargo de la Fundación Clinton, le cumplió el sueño al padre, quizá en un gesto que indicaba que ya lo había perdonado.

Desde que está al frente del organismo creado por Bill Clinton cuando abandonó la Casa Blanca y que tiene por objetivo impulsar proyectos en todo el mundo que mejoren la calidad de vida de la gente, los que trabajan con ella aseguran que las cosas mejoraron, que se organizaron mejor.

Hoy Chelsea tiene ya 36 años, es madre de Charlotte y Aidan, no descar seguir los pasos de sus padres y se prepara para hablar en la convención demócrata en la que su madre fue elegida como la candidata presidencial del partido .

Fuente:lanacion.com.ar

E.C

 

 

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