ENTREVISTAS  1 de octubre de 2016
"La muerte vino por mi hermano"
Cristian Correa, integrante de la organización "Hermandad de los Barrios", cuenta la lucha que emprendió contra las drogas, al tiempo que relata el triste final de su hermano, una víctima más del paco. Denuncia, superación y muerte son el entramado de esta historia.

Todavía resuenan las palabras del juez federal Fernando Poviña quien advirtió que “Tucumán no es Rosario, pero si no se pone un freno, lo terminará siendo”. En pocas palabras, el magistrado graficó el estado de situación que atraviesa la provincia ante el avance del narcotráfico. 

Mientras tanto, familiares, vecinos y amigos de jóvenes adictos, unidos en asociaciones de lucha contra las drogas, siguen marchando y solicitando al Ejecutivo provincial medidas concretas tendientes al tratamiento y contención de estos chicos que terminan siendo rehenes de esta gran red de comercio de estupefacientes; así como también pidiendo la erradicación de la venta de drogas en las zonas rojas de la provincia. 

Cristian Correa de 36 años pertenece a la agrupación “Hermandad de los Barrios” que se unieron con un único fin, salvar a sus chicos de la muerte,  convencidos de la necesidad de organizarse para hacer frente a esta problemática, y con la esperanza de encontrar en un mismo sentimiento el camino a seguir.

Cristian vive en el barrio Antena de Alderetes, trabaja por la mañana de plomero y por la tarde estudia psicología social, faltándole tres materias para recibirse. Su historia de lucha y superación, se ve eclipsada por una lamentable realidad, la muerte de su hermano de 29 años.    

Pese a su pérdida, Cristian, con firmeza y determinación, se sienta en la mesa de una bar y no duda en contar su experiencia, no abandona su lucha y tiene en claro su objetivo, denunciar y salvar la vida de estos jóvenes que son tentados por una plaga que causa estragos en la sociedad.

—Cristian cómo llegas a integrarte a la agrupación “Hermandad de los Barrios” y qué es lo que hizo que se unieran. Cuál es la propuesta o el objetivo que persiguen? 

—Nosotros decidimos juntarnos por la necesidad que está viviendo cada barrio. La problemática que planteaba esta agrupación no era ajena a nuestro barrio porque cada vez hay máschicos consumiendo drogas. Yo particularmente me sumo porque me ha tocado de cerca. Tenía un hermano que consumía y que falleció hace 15 días por una sobredosis de paco. Entonces, nosotros luchando con mi hermano, porque él quería salir de esa droga, nos dimos con que no había muchas opciones para poder recuperarse. Ellos necesitan apoyo terapéutico, es lo que uno, a medida que va ahondando en el tema, se da cuenta que es lo que se requiere para sacarlo al chico adelante. 
Entonces, ante toda esa necesidad nos fuimos contactando y nos unimos a ese grupo de La Costanera que está trabajando con un dispositivo que es muy bueno porque hay muchos chicos que hoy se están recuperando del paco, es impresionante. Y de ahí, nosotros empezamos a luchar a la par de ellos,  uniéndonos con otros barrios para que se generen estos dispositivos en otras zonas, donde estaba surgiendo esta problemática y avanzando tan rápidamente. 

—Cómo trabaja este dispositivo del que hablas y por quién está dirigido. Depende del Gobierno? 

—Estos chicos están trabajando para la Secretaría de Adicciones, es un grupo de profesionales, son psicólogos y ellos hacen el apoyo terapéutico que consiste en buscar al chico que consume para poder ayudarlo. En una primera instancia, hay chicos que deben internarse, entonces los buscan,  los llevan al hospital Obarrio, donde existe la necesidad de que habiliten una sala especial para los chicos, o que haya más cupos de camas para que los desintoxiquen, y de ahí deben hacer el nexo para Las Moritas (Centro de Rehabilitación para Adictos), y cuando lo internan hacen todo un trabajo profesional,  trabajando con la familia en la recuperación de los vínculos para que el chico tenga ese apoyo,  y de ahí pueda insertarse de nuevo a ese grupo, y después a la comunidad, al barrio. Es tan complejo el trabajo que deben hacer. 
Después, ellos siguen trabajando en los barrios cuando el chico vuelve,  porque cuando sucede eso se da lo más complicado porque el chico vuelve  a un lugar donde siguen vendiendo drogas,  donde él puede recaer de nuevo, entonces ellos saben cuál es el proceso que se debe seguir cuando hay una recaída, cuáles son las medidas que tienen que tomar como profesionales. Pero hay una contradicción ahí porque chocan con el sistema de salud. Cuando el chico tiene una recaída llaman a una ambulancia para que lo puedan llevar, ya sea al Centro de Salud o al Padilla,  pero son discriminados por el solo hecho de decir que son adictos. No son atendidos, los dejan para el último, entonces todo eso ha generado que nosotros nos juntemos y armemos un petitorio de acuerdo a las experiencias que fuimos viviendo cado uno, en cada barrio. Por ejemplo, uno de los puntos que pedimos es el trato humanizado de los chicos y que haya un medio de transporte cuando se necesite para trasladarlos.


—Vos me contás que debe seguirse todo un protocolo para recuperar a los chicos que ya son adictos, conocés casos concretos de jóvenes que hayan podido salir de las drogas, habiendo transitado todo ese proceso de desintoxicación, rehabilitación y contención?

-—Hay muchos casos en La Costanera donde ellos mismos cuentan lo que han vivido, de que llegan al Obarrio o a Las Moritas y no tienen lugar para ser internados, entonces después vuelven al barrio y vuelven a recaer porque no continúan con el tratamiento, porque lo cortan,  y eso les hace peor. Es por eso que se piden más cupos para que el chico cuando llegue, pueda internarse y después vuelva, habiendo hecho todo un trabajo de inserción a la sociedad.
Paralelamente, sabemos que también tiene que actuar la justicia y tomar cartas en el asunto con la gente que vende droga, con quien la distribuye porque no sirve de nada hacer un trabajo profesional si a los dos segundos a la par de los chicos que se están recuperando, venden droga y la consiguen fácilmente.
 

 —Qué barrios integran esta agrupación y cuáles son los más afectados por este flagelo.  Vos crees que esta lucha, a partir de la unión de barrios, podría conseguir respuestas por parte de las autoridades?

—Los barrios que componen esta asociación son El Sifón, La Costanera, Antena, Santa Inés de Alderetes, 140 Viviendas, también de Alderetes. Hay también barrios de San Pablo, de Lules y de Yerba Buena. Son distintos barrios que se van juntando. 
Es algo que está emergiendo porque es algo en común que afecta a toda la sociedad, particularmente a los barrios marginales que son los más castigados por esta problemática. 
Yo pensaba que era La Costanera el más afectado, pero es el barrio Antena donde más fuerte se ve este problema. Ahí casi todos los fines de semana se mata un chico por sobredosis o se suicida ahorcándose. 
 

—A qué edad comienzan a consumir estupefacientes los chicos y cuál es la droga que se consume o se adquiere con facilidad? Qué efectos les produce?

—Hay chicos de 7 u 8 años que comienzan a drogarse y hay hasta familias completas. Es tristísimo y durísimo ver esa realidad. Es alarmante la edad en la que comienzan a consumir, por eso es que uno necesita hacer algo para revertir esto y tener respuestas, al no tener respuestas nosotros es que decidimos hacer marchas y convocar a los barrios más comprometidos.  
En un tiempo cuando yo era más chango, en mi adolescencia, se usaba el poxiran, y después el porro y la cocaína, pero el que tenía plata consumía cocaína y el que no, porro, y así han pasado los años hasta que después salió esta droga, el paco, que es muy barata y muy accesible. Por ejemplo, en el barrio que más barata se  la vende es en mi barrio porque vale 5 pesos el papelito, en los otros barrios vale entre 10 a 15 pesos. En mi barrio sale 5 pesos todavía, a pesar de la demanda tremenda que hay. Es lamentable, pero es así, hay una cantidad tremenda de esa droga porque es muy adictiva.
El paco es un papelito pequeño con el que hacen dos fumaditas y se acaba  y el efecto les dura cinco minutos, y al ser tan adictiva quieren consumir todo el tiempo. Mi hermano me contaba, en sus momentos de lucidez, que si tenía 500 pesos se los gastaba a los 500 pesos en droga. El paco no les da hambre, sueño ni frío, por eso se los ve como cadáveres que andan descalzos, tirados, no les importa nada, solamente consumir, consumir, consumir. Por eso también hay chicas de 13, 14 años que se prostituyen por drogas o por dinero para comprarlas.
El paco no extermina en tres meses a los chicos, no es así, no mueren por causa del paco en sí, mueren por desnutrición o porque se ahorcan porque es muy depresiva la droga. Entonces se deprimen más y lo primero que hacen es ahorcarse o cortarse alguna parte del cuerpo. También, podés morir por problemas respiratorios o por  daños neurológicos irreversibles. 

—Vos decías anteriormente que es alarmante el número de suicidios que se registran en los barrios por causa de este flagelo, pero también sabes que informar sobre suicidios incrementa el riesgo de imitación y por esta razón la praxis profesional periodística tiende a no informar sobre suicidios a no ser que éstos formen parte fundamental de una noticia. Qué opinás al respecto, consideras que es necesario darlos a conocer para que no sea un tema tabú para la sociedad ?

—Sí, de alguna manera es triste, pero nosotros creemos que es necesario que se sepa para que también la sociedad tome conciencia. No debe ser un problema tan solo de nosotros, de los que lo estamos viviendo o lo estamos padeciendo. Es un problema de ellos también, entonces es necesario que se les haga un llamado de atención, es necesario que salga a la luz este tipo de información para que la sociedad se sume a las marchas que hacemos porque estamos siendo castigados los barrios más marginales. Nosotros les queremos hacer un llamado de atención a todos. Que no se publique la muerte de los chicos es porque algo están encubriendo,  es algo que no quieren frenar porque también debe haber muchos negocios millonarios por detrás de la venta de drogas, entonces hay algo que están tapando y que no quieren que salga a la luz. 

—Recibieron alguna respuesta por parte de las autoridades del gobierno? Qué funcionarios los recibieron hasta ahora?

—Por parte del Gobierno nos recibieron, por ejemplo, Gabriel Yedlin (ministro de Desarrollo Social), Matías Tolosa que es el secretario de Adicciones, Nacusse (Jorge) que es el titular de la Digedrop, y el secretario de Seguridad (Paul Hofer). Nosotros les dijimos que queríamos que nos atienda el gobernador (Juan Manzur) porque es quien tiene que tomar la decisión. Sabemos que el gobernador es el que tiene que tomar las decisiones y decir que se accione en lo que nosotros pedimos. 
Ahora si hemos logrado, por ejemplo, avanzar en algo. En La Costanera se estaba construyendo un centro de rehabilitación, vino el del Sedronar (Roberto Moro), con quien tuvimos una reunión y él nos dio la palabra que se va a terminar de construir el centro y que dentro de 20 días viene y va a caminar los barrios con nosotros.
También, logramos que nos atiendan de nuevo Yedlin, Tolosa, el ministro de Educación (Juan Pablo Lichtmajer) y de Salud (Rossana Chahla), y nos dijeron que en el Obarrio habilitaron una sala para atender a los adictos. Además, conseguimos que se atienda a mujeres embarazadas con adicciones en el hospicio del Carmen. Pero todos estos logros tienen que ver con toda esta movida y la lucha que se está dando. Sabemos que hay cosas que llevan un proceso más largo y que no se dan de un día para el otro, pero hay cosas que se pueden resolver inmediatamente, entonces quedaron comprometidos en atender nuestro petitorio que es de 15 puntos.  
Nosotros no podemos esperar. Nosotros le decimos que tiempo no tenemos, porque en ese tiempo se nos muere un chico, por eso le planteamos que se apliquen con urgencia los dispositivos y se envíen personas capacitadas en el tema, no cualquiera, porque prevención más de uno puede dar cátedra, pero el trabajo profesional y capacitado en la cuestión, sí o sí se lo necesita. Es apoyo terapéutico lo que pedimos y que se devele esto para que la sociedad se entere, para que todos nos sumemos a esta lucha que no es tan solo nuestra, sino que nos atraviesa a toda la sociedad.
 

— Para vos, cuáles son las causas o las razones por las cuales los chicos se inician en la droga. Crees que lo hacen por problemas familiares, por influencias del entorno, por curiosidad o por problemas emocionales. Cuál consideras que es el principal motivo?

—Quizás la crisis económica que se está viviendo en nuestro país y la falta de trabajo en familias numerosas, de siete o diez integrantes, pueden ser algunas de las razones. Hay familias donde no se tiene esa conciencia por no acceder a una educación. En nuestro barrio no tenemos una plaza, no tenemos un espacio cultural,  no hay un club, no se puede acceder a la educación y el padre de familia, encima, no tiene un trabajo para que pueda mantenerla, entonces creo que difícilmente los chicos tengan otra opción que no sea la de drogarse. En cambio, si se dieran todas las cosas que mencioné, yo creo que todo sería diferente. Ahí sería que si el chico consume es porque le da curiosidad, pero acá un chico que se cría sin educación, donde no tiene ni para comer, donde tiene que salir desde los cuatro o cinco años a pedir, difícilmente tenga otro tipo de salida en la vida. Entonces, para mí el problema va desde la falta de trabajo, que se la sufre muchísimo en la clase trabajadora e influye mucho porque no se pueden resolver las necesidades básicas concretas, hasta la falta de acceso a la educación. 
 

—Teniendo en cuenta tu respuesta, se me ocurre preguntarte por qué vos pudiste superarte, no caíste en esta trampa, y los otros jóvenes no pudieron hacerlo. Por qué vos sí supiste y pudiste vencer la tentación y tu hermano no, siendo que estaban en igualdad de condiciones?

—Para mí tiene que ver con las condiciones internas y externas de cada uno porque es el emergente de lo que está pasando en una familia. Mi hermano quizás ha portavoceado  algo de lo que estábamos viviendo en mi familia, donde había días que no teníamos para comer, ni para tomar mate cocido, mi vieja peleaba con mi viejo y entonces eso generaba conflictos. Quizás, él no pudo soportar esa ansiedad porque cada uno se siente fuerte de acuerdo también a como se siente contenido. Capaz que mi hermano no se sentía contenido porque éramos una familia fragmentada, desunida. Eso es lo que hoy yo puedo analizar y a cada familia le pasa lo mismo. Siempre hay uno en la familia que portavocea lo que está pasando y que no puede resolver esa ansiedad. Son tan fuertes y tan duras las condiciones en las que uno vive que todo eso influye y uno se siente mal y no lo va pudiendo resolver, entonces se generan una serie de cuestiones.
 Yo siempre he pensado que estudiar era importante, también ha habido como una motivación por parte mía, por ejemplo en nuestro barrio nos discriminan porque son todos chorros, todos venden droga y ven que uno no está de acuerdo con lo que hacen. Pero en definitiva, hay una multicausalidad por la que uno puede caer en la droga.
 

—Se identifican con facilidad los lugares donde venden droga en tu barrio. Los transas respetan la zona de venta de cada uno? 

—Sí, se sabe quiénes son los vendedores en cada barrio. Una manera de saber es cuando se ve a los chicos amontonados en una esquina o a mitad de una cuadra, entonces se sabe que ahí cerca venden. Los chicos se paran donde venden droga. 
En cuanto a la otra pregunta, por lo que yo he visto en mi barrio si se cuidan y se respetan entre ellos. Hace un tiempo lo que hacían es mandar a un grupo armado que andaba asaltando a otros dealers, iban entre cuatro o cinco armados le reventaban la casa, le sacaban la plata y la droga y se iban, eso es lo que sabía, pero ahora cada uno vende y no pasa nada. 

— De acuerdo a tu experiencia, crees que hay complicidad o connivencia entre la Policía y los dealers?

—Sí. Al principio no creía hasta que los vecinos y mi hermano me contaron como hace la policía y los chicos que consumen. Por ejemplo, ellos van a cobrar a la madrugada tipo doce, una de la mañana. Van, se juntan con los transas, retiran la plata y se van. Los que hacen los allanamientos, también andan cobrando a la una, dos de la mañana. Yo lo pude comprobar porque me he quedado varias noches para ver y es verdad. Yo no podía creer.

—Entonces en la Policía no pueden confiar. Qué hacen entonces cuando quieren denunciar porque me imagino que tiene miedo. Conocés algún caso en el que amenazaron a alguien? 

—Eso sí ha pasado. Por ejemplo yo no he denunciado particularmente, pero por salir en varios medios por la lucha contra las adicciones se ha tomado como que yo andaba denunciado y una noche llegaron a mi casa  para amenazarme de muerte. Llegaron tres tipos en un auto con armas, a las tres y media de la mañana y me dijeron que deje de joder porque iban a reventar mi casa y me iban a matar. Yo no tenía miedo hasta ese momento, después de lo que me pasó he conocido la magnitud con la mafia con que se manejan. He llegado a entender de que no cualquiera se va a meter, recién ahí me cayó la ficha de decir que es algo groso contra lo que uno quiere luchar, pero nosotros no queremos frenar el narcotráfico, solo queremos frenar que los chicos dejen de consumir y que se encargue la justicia de ese tema porque para nosotros es un problema. Ellos creen que nosotros somos los que andamos denunciando. Por ejemplo, si ellos piensan que yo los denuncio, capaz que los mandan a algunos de los “soldaditos”, así les dicen ellos a los chicos que trabajan para ellos y le cuidan la casa. Ellos les dan un par de papelitos y capaz que le dicen anda a pegarle un tiro a aquel porque está jodiendo y ellos no van a tener problema en pegarme un tiro. Entonces, la gente sí tiene miedo, por lo que tratamos de estar precavidos y decir que es la justicia la que se encarga de eso, nosotros no. Nosotros nos estamos formando para recuperar los chicos que están con adicciones, pero también sabemos que se tiene que terminar la venta que va de la mano.
También, ha pasado que un vecino fue a denunciar que vendían droga a la par de su casa, entonces el mismo policía que recibió la denuncia le avisó al transa que ese vecino lo había denunciado. Días después, le pegaron una apretada a ese hombre porque lo había denunciado. De ahí, sabemos que hay complicidad entre ellos, que hay policías corruptos y que están metidos en eso. A partir de ahí nos surgió el interrogante de qué es lo que debemos hacer para denunciarlos. Tuvimos una reunión con el fiscal Federal, Pablo Camuñas, que nos dijo cuál es el procedimiento para no quedar expuestos con el tema de la policía. Entonces a todo aquel que quiera denunciar  le decimos que lo haga en forma anónima y en la federal porque ya no hay garantías en la policía. Es tremendo que quien te hace un allanamiento, después anda cobrando por otro lado.

Diego, una víctima más del paco

Diego Sebastián Correa de 29 años falleció hace 15 días después de nueve meses de agonía. Estuvo internado en estado vegetativo a causa de una sobredosis por consumo de paco.

—Sé que debe ser duro hablar de la historia de tu hermano, pero me podés contar a qué se dedicaba, cómo se inició en el consumo de las drogas y cómo fueron sus últimos días

—Yo tenía un hermano que consumía y falleció hace 15 días por una sobredosis de paco. Estuvo agonizando nueve meses porque estaba en estado vegetativo. Tuvo una recaída en noviembre y desde entonces estuvo internado. Tenía 29 años, él quería salir de esa droga que es tan adictiva. Buscamos adonde se lo podía internar, pero nos dimos con que no había muchas opciones para poder recuperarlo. Anduvimos con mi vieja de aquí para allá porque no sabíamos que hacer, ni cómo. 
Mi hermano iba a un centro de rehabilitación cristiano que es evangelista, estuvo tres meses bien, pero volvió a caer porque lo que él necesitaba era apoyo terapéutico para poder salir adelante.  
Diego comenzó a consumir a los 17 años, él vivía con mi mamá, luego vivió más o menos tres años conmigo. Durante ese tiempo yo lo acompañaba en su recuperación hasta que después se hizo cargo mi vieja.
Él trabajaba en un lavadero, la ayudaba a mi vieja hasta que después tuvo un período de crisis, de abstinencia, que no lo pudo soportar y volvió a recaer. Un día salió a trabajar, se fue y no volvió más. Ya se había dado con todo. Ese día nos llaman por teléfono diciendo que tenía una sobredosis. Esta vez mi hermano terminó siendo otra víctima más del paco.

—Qué hicieron en ese momento. Pensaron en un desenlace fatal?

—Nosotros lo quisimos internar, pero nos discriminaron en el hospital Padilla porque no nos querían atender. Luego lo derivaron al sanatorio 9 de Julio donde quedó internado un mes en terapia intensiva y le diagnosticaron que su estado era irreversible. De ahí padeció nueves meses. Nueves meses estuvo en coma y no se despertó más. La verdad que fue bastante duro…

—Después de la muerte de tu hermano, supiste de alguna víctima más del paco?

—Sí, hubo tres menores de 16 años que murieron hace una semana y media. Se ahorcaron. Esto no salió en los medios, ya es algo normal decir en el barrio “se ahorcó un pipero”.

—Para finalizar, ves alguna solución a esta problemática. Tenés esperanza de que se pueda revertir esta situación para evitar muertes por causa de las drogas. Ves alguna luz al final del camino?

—Atrás de esto hay algo millonario y están involucrados muchas personas vinculadas al poder, donde se están tapando muchas cosas. Sin embargo, nosotros vamos logrando pequeñas cosas, no sé si vamos a lograr grandes cambios, pero no nos vamos a quedar porque si no después las generaciones que vienen se van a seguir contaminando con esto que se sigue naturalizando. La sociedad debe tomar conciencia porque la droga va de la mano de la inseguridad, la prostitución, y por eso es un tema tan complejo y tan abarcativo. No podemos callarnos más. Es necesario seguir luchando por todos estos chicos que buscan una salida. 

El flagelo de las drogas es el síntoma de una problemática social mucho más amplia, y debe ser atendida con políticas integrales que comiencen con la prevención. El Estado debe actuar en la recuperación de las personas enfermas. Es necesario actuar sobre las personas que están alcanzadas por la adicción. Es imprescindible cambiar el paradigma que tiende a criminalizar al adicto y darle el tratamiento que tiene que tener una persona con una enfermedad que condiciona su vida en modo extremo. Entender la adicción como enfermedad es el primer paso, darle adecuado tratamiento es el segundo. Es necesaria la implementación de centros de contención, tratamiento y recuperación, articulando acciones entre el Estado y el sector privado para atender al enfermo y a su familia, que es el otro factor a tratar. Para que estos programas tengan éxito es necesario implementar políticas de seguridad en toda la provincia.

En este sentido, la provincia dio un paso fundamental que fue declarar la Ley de Emergencia en Seguridad Pública, en el sistema carcelario y en todo lo que respecta a los programas para la recuperación de los adictos, y en pocos días se avanzará sobre la reforma del Código Procesal Penal.

Esta semana, funcionarios del Ejecutivo recibieron nuevamente a familiares de jóvenes adictos. La comisión interministerial de Adicciones continuó con las reuniones que mantienen con vecinos de barrios para avanzar en soluciones concretas y luchar contra el consumo de droga, que afecta a jóvenes y adolescentes.

Nueva reunión para ganarle terreno a las adicciones

(Foto: comunicaciontucuman.gov.ar)

En la oportunidad, se hicieron presentes en el hospital Juan Obarrio el coordinador, Pablo Yedlin, el secretario de Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social, Matías Tolosa, el director del centro asistencial, Walter Sigler, las madres del Pañuelo Negro y la Hermandad de los Barrios, quienes visitaron, la nueva sala de deshabituación.

Durante el encuentro se habló sobre cómo se fue mejorando respecto al tratamiento de las adicciones y acordaron que en la próxima reunión se haga hincapié en la seguridad. “Faltan muchas cosas pero a través del diálogo y la confianza lograremos buenos resultados” y añadió: “La única forma de resolver esta problemática es entre todos” porque “es un tema que atraviesa a toda la sociedad”.

El funcionario expresó que “las Madres llevan un dolor inconmensurable, pero el hecho de ayudar a otros chicos les da fuerza para seguir adelante. Perder un hijo es desbastador”.

La nueva Sala 5 de deshabituación está destinada a la internación de pacientes adictos, de 16 años en adelante. Tiene un sector para adolescentes y otro para adultos. “El tratamiento que se hace es desintoxicación, deshabituación, tratamiento ambulatorio. Una vez que se estabiliza al paciente se realiza la derivación a otras áreas programáticas como Las Moritas”, detalló Sigler.

Por su parte, Elsa Juárez, de Madres de Pañuelos Negros, dijo: “Sabemos que este trabajo es lento pero debemos sacarlo adelante” y agregó: “Estas reuniones son fruto de casi 19 años de lucha y no la dejaremos. Queremos salvar a todos los chicos”.

(Foto: José Nuno)

Ángel Villagrán de la Hermandad de los Barrios señaló que “nuestra intención es estar a la par del Estado para ayudar” porque “conocemos el territorio, la problemática” y aclaró que “las marchas que hacemos no son en contra de nadie, sino a favor de la vida”.

Golpe al narcotráfico

Esta semana se concretó un megaoperativo en La Costanera, uno de los puntos neurálgicos del narcomenudeo. La división Drogas Peligrosas de la Policía Federal desbarató, tras varios meses de investigación, la banda de “El Gordo Rogelio”.

Después de más de 10 años de dominio, el “rey” de la venta de drogas en La Costanera detenido junto a su esposa e hija y otras cinco personas más. Ese fue el destino del sospechoso que, con este negocio ilegal, habría inundado de paco y otros estupefacientes el humilde caserío que está ubicado al noreste de la capital.

El narcotráfico es uno de los negocios más importantes de la economía mundial. Sus consumidores-víctimas preferidos son los jóvenes. Este flagelo, que se encuentra en plena expansión, condena a la juventud a un futuro completamente precarizado.

La drogadicción es en realidad un fenómeno muy antiguo que en nuestros días se ha manifestado intensa y masivamente. Se observa en todas las edades y en todos los grupos socioeconómicos; pero, según se ha visto el abuso de los fármacos perjudica enormemente la economía y la salud de laspersonas, induciéndolos a cometer delitos por la necesidad de obtener la sustancia a la que son adictos, ya sea robando, vendiendo o incitando a otros que todavía no la han probado.

Las drogas sólo pueden brindar un "escape temporal" del mundo. Los riesgos son grandes y los resultados pueden ser fatales. De nosotros depende continuar con esta lucha para evitar hechos lamentables e irremediables.

                                                                                                                                                                             Geraldine Ibañez

 



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TABLA DE POSICIONES

 
Boca Juniors
30
San Lorenzo
27
Unión de Santa Fe
22
Talleres de Córdoba
21
Huracán
21
Independiente
21
Colón de Santa Fe
20
San Martín de San Juan
20
Belgrano de Córdoba
20
10º Defensa y Justicia
18
11º Argentinos Juniors
17
12º Godoy Cruz de Mendoza
17
13º Estudiantes La Plata
17
14º Racing Club
16
15º Atlético Tucumán
16
16º Banfield
15
17º River Plate
15
18º Patronato
15
19º Vélez Sarsfield
14
20º Gimnasia La Plata
13
21º Rosario Central
13
22º Lanús
13
23º Temperley
12
24º Newells Old Boys
10
25º Chacarita Juniors
9
26º Olimpo de Bahía Blanca
9
27º Tigre
8
28º Arsenal de Sarandí
5
 


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