Quedarían menos personas alcanzadas; debate por la progresividad del cobro

 

En el inicio del debate legislativo sobre los cambios en el esquema de Ganancias, el diputado Luciano Laspina (Cambiemos) hizo ayer una suerte de pedido a los legisladores de la oposición que, sólo un rato antes, habían anunciado un acuerdo entre diferentes bloques para jaquear al proyecto oficial. Les dijo que se debía recuperar la progresividad del impuesto (que, proporcionalmente, paguen más quienes perciben ingresos más altos), un rasgo que se perdió en los últimos años, principalmente por el congelamiento de las variables que definen la alícuota a aplicar, y también por la desprolijidad de algunos cambios que llevaron a que, por ejemplo, por varios años no tributaran personas que cobraban más que otras que sí lo hacían.

Lo cierto es que el Gobierno defiende su proyecto con el argumento de que aporta mayor progresividad, aun a costa de un efecto: de ser aprobado generaría que, durante 2017, se incorporen más personas al impuesto. Esto ocurriría con recomposiciones salariales superiores al 15%, que es el nivel de incremento que previó esa iniciativa para el menor sueldo alcanzado por el tributo. El esquema proyectado previó, incluso, una alícuota aliviada, de 2%, para esos casos.

Con un aumento mucho mayor de la base imponible, ese efecto no se daría con el proyecto consensuado por la oposición. Por el contrario, en este caso quedarían al margen trabajadores que hoy tributan. Pagarían en 2017 los asalariados con cónyuge y dos hijos a cargo que ganen a partir de $ 44.000 mensuales brutos, y los asalariados sin cargas de familia, a partir de $ 33.500. Esos montos quedan muy lejos de los del proyecto oficial, que preveía ubicarlos en $ 32.520 y $ 26.760, con una diferencia no menor: en este caso sí se prevé gravar el aguinaldo (y el proporcional está incluido en esos promedios mensuales). Según los opositores, su proyecto excluye el aguinaldo y las horas extras.

Más allá de esas cifras, el ex ministro de Economía Axel Kicillof insistió en que el concepto será que quede siempre alcanzado "el 10% que más gana", lo cual no tendría en cuenta criterios atados al nivel de ingreso y su capacidad de compra. Y las jubilaciones quedarían gravadas desde los $ 60.000.

En cuanto a los montos a pagar, en 2017 se aplicarían, a grandes rasgos y según el diputado Marco Lavagna (FR), las alícuotas que había propuesto el Gobierno.

"La suba de los mínimos no imponibles es atinada, dado el retraso y la manipulación que sufrieron por parte del gobierno anterior", evaluó anoche el tributarista César Litvin, respecto del proyecto. Y apuntó que algunas exenciones (como la de horas extras) y algunos nuevos gravámenes podrían traer problemas.

G.I

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