Su dueño fue internado en un hospital neuropsiquiátrico y él quedó sólo y abandonado pero más tarde fue rescatado y ahora lleva una vida saludable.

Un mes atrás, Ben, un gato naranja, se hizo famoso por ser considerado "el más triste del mundo" por no tener hogar, sin embargo, por estos días circuló en las redes sociales una foto de Hidey, otro felino estadounidense, que parece tener una vida aún peor que la del primero: fue abandonado y tenía tanto pelo que se le habían formado rastas y no podía caminar.

El aspecto de Hidey era desagradable. Sobre su lomo le colgaban gruesos mechones de pelo duro y, aunque en las redes no tardaron en llegar los chistes por ser el gato rastafari, tanta melena le impedía caminar; además, tenía sobrepeso.

Hidey no fue abandonado por voluntad. Su dueño fue internado en un hospital neuropisquiátrico y cuando un familiar del hombre fue a buscarlo encontró el gato, que fue salvado por el Centro de la Liga de Rescate y Cuidado de los Animales en Pittsburg, Pennsylvania, Estados Unidos. Luego, desde el lugar, compartieron la historia en Facebook: "Este pobre gato llegó a nuestra clínica ayer luego de que su dueño fuera trasladado a un hogar neuropsiquiátrico", escribieron.

El hombre, de 82 años, tiene Alzheimer, entonces Hidey no recibía los cuidados que una mascota necesita. Pero el equipo de rescate lo bañó, le cortó el pelo y lo mantuvo a dieta hasta que logró un peso equilibrado.

Así luce hoy Hidey, como un león

 

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