Así, las mujeres ancianas que permanecen sentadas a lo largo de más de 10 horas al día con baja actividad física poseen células que son biológicamente ocho años mayores en comparación con las mujeres que son menos sedentarias.

Como explica Aladdin Shadyab, director de esta investigación publicada en la revista American Journal of Epidemiology, "nuestros hallazgos muestran que las células envejecen de forma más rápida con un estilo de vida sedentario. El resultado es que la edad cronológica no siempre coincide con la edad biológica".

Los telómeros, esto es, las regiones de ADN situadas en los extremos de los cromosomas, juegan un papel esencial en la estabilidad del material genético –protegen a los cromosomas frente a la degradación– y en el mantenimiento de la juventud de las células y, por ende, del organismo. El problema es que con cada división celular –o lo que es lo mismo, según envejecemos–, los telómeros se acortan. Un aspecto crucial dado que cuanto menor es la longitud del telómero, menor es la capacidad de la célula para dividirse. Y a todo ello se aúna que numerosas investigaciones han constatado la relación existente entre la longitud de los telómeros y, por una parte, las enfermedades asociadas a la edad como las cardiovasculares, el cáncer y la diabetes tipo 2 y, por otra, una mayor mortalidad.

En este contexto, y si bien no podemos parar ni ralentizar el paso del tiempo, ¿hay alguna manera de evitar que nuestros telómeros se vayan acortando? Pues sí. Básicamente, tenemos que evitar fumar y coger un peso excesivo. Y de acuerdo con las evidencias alcanzadas, por primera vez, en este nuevo estudio, tenemos que mantenernos físicamente activos.

Como refiere Aladdin Shadyab, "según nuestros datos, éste es el primer trabajo en el que se ha cuantificado de manera objetiva cómo la combinación entre el sedentarismo y el ejercicio pueden impactar sobre el biomarcador del envejecimiento".

Concretamente, el estudio fue llevado a cabo con la participación de cerca de 1.500 mujeres con edades comprendidas entre los 64 y los 95 años que cumplimentaron distintos cuestionarios sobre su actividad física y portaron un acelerómetro –un dispositivo que registra los movimientos– en sus caderas durante siete días consecutivos –en todo momento, no sólo cuando caminaban, sino también cuando dormían.

Los resultados mostraron que los telómeros de las mujeres que permanecían sentadas durante más de 10 horas diarias y apenas practicaban ejercicio eran notablemente más cortos que los de aquellas físicamente activas. Y esta menor longitud de los telómeros. Así, las células de estas mujeres tienen de media hasta ocho años más que lo que corresponde a su edad cronológica.

Fuente lostiempos.com

Compartir

Comentarios