Según coinciden todas las fuentes, los miembros de la organización terrorista buscaban dar un golpe de efecto a falta de dos semanas de las elecciones generales

"Ella era simplemente una niña preciosa en todos los sentidos de la palabra. Todo el mundo la quería. Su calidez y bondad serán siempre recordadas", explica la profesora de Saffie Rose Roussos, de ocho años, y segunda víctima confirmada del atentado que tuvo lugar en Manchester este lunes. "Era callada, modesta, con habilidad creativa".

Con el único objetivo de asesinar de la forma más dolorosa posible, el ataque se cobró la vida de 22 personas en el que ya es el atentado con más víctimas mortales de la década en Reino Unido. Y no sólo eso: se cogió como objetivo a los más pequeños y la fecha fue sólo dos meses después del golpe al corazón de Londres, en Westminster.

Según coinciden todas las fuentes, los miembros de la organización terrorista buscaban dar un golpe de efecto a falta de dos semanas de las elecciones generales. Y con una bomba que, de haberse detonado apenas unos minutos más tarde, podría haber provocado una masacre aún mayor.

Un total de 21.000 personas abarrotaban en el momento de la explosión el Manchester Arena -uno de los espacios de eventos más grandes del país-, además del personal de seguridad, los padres que esperaban fuera para recoger a sus hijos y los miembros del grupo musical que tocaban esa noche como parte de su gira mundial ya cancelada.

Por su perfil Disney, y con tan sólo 23 años, Ariana Grande atrae a fans que no suelen superar los 20 años de edad. Los niños y adolescentes, ataviados con las orejeras que distinguen a los arianners y con globos rosas que recibieron en la fiesta, disfrutaron del concierto íntegro antes de que poco después de la última nota y de que se encendiesen los focos sonase ese bang que lo cambió todo.

"La última vez que contacté con mi hija fue a las ocho y media de la tarde. Estaba en el concierto, acababa de ver a los teloneros, dijo que se lo estaban pasando en grande y me dio las gracias por dejarla ir", explicó en la BBC Charlotte Campbell, madre de una adolescente de 15 años que aún sigue desaparecida.
Campbell es sólo una más de los cientos de personas que todavía siguen sin encontrar a sus hijos, amigos y familiares.

A pesar de que los heridos se repartieron entre los seis hospitales de la ciudad de Manchester, la confusión del momento hizo que algunos de los pequeños que se hallaban perdidos tuvieran que pasar la noche acogidos en dos hoteles de la zona afectada: el Premier Inn y el Holiday Inn.

A ello ayudaron Paula Robinson, de 48 años, y su marido, quienes se encontraban en la estación de tren de Victoria cuando se produjo la detonación. Ambos consiguieron agrupar a más de medio centenar de jóvenes, según publicó ayer el Daily Mail. "Literalmente escapamos segundos después de la explosión. Vi venir corriendo a decenas de jóvenes y les dije que me siguieran hasta el hotel más cercano", declaró la mujer en el periódico británico.

Robinson además publicó un tuit en el que daba su número de teléfono para que los padres pudiesen contactar con ella y localizar de esa forma a unos niños que podrían encontrarse perdidos tras la confusión del ataque.

De hecho, en las proximidades del Manchester Arena, a las pocas horas de que hubiese tenido lugar el ataque, era común ver grupos de jóvenes intentando reagruparse con sus amigos y familiares o simplemente deambulando con el fin de encontrar la forma de volver a casa.

Por su parte, las redes sociales también se llenaron con imágenes de personas que se hallaban en paradero desconocido, así como de ciudadanos anónimos ofreciendo sus casas para dar cobijo a cualquier víctima que lo necesitase.

En ese mismo espacio digital, Georgina Callander, de 18 años y primera víctima confirmada del atentado, publicaba tan sólo un día antes su emoción por volver a ver en directo a su ídolo: "¡Mátame, mátame! ¡Dime que vienen a Manchester mañana!".

La joven, que llenaba sus páginas de Facebook y Twitter con fotografías con la cantante y entradas firmadas por ella, definió así su encuentro con Ariana Grande en 2015: "Era tan mona y adorable que la he abrazado muy fuerte. Me ha dicho que le encantaba mi lazo; es algo que no podré olvidar jamás".

Quienes siguen desaparecidas son dos jóvenes de Barra, parte del pequeño archipiélago que conforman las Islas Hébridas en la costa de Escocia. Los padres de Laura MacIntire, de 15 años, y de Eilidh MacLeod, de 14, iniciaron una campaña en redes sociales que lleva más de 100.000 retuits y compartidos en Facebook para encontrar a las dos adolescentes, que provienen de una isla con tan sólo 1.000 habitantes y que se habían desplazado a Manchester exclusivamente para el concierto. De hecho, habían conseguido asientos de última hora en el único vuelo directo que existía entre su hogar y la ya golpeada Manchester.

GP.

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