El frío de esta época hace que recurramos a comidas ricas en calorías y bajemos el nivel de actividad física. Cómo evitarlo.

Lo decía la abuela y lo confirman los nutricionistas: el invierno suele dejarnos algunos kilos demás y el frío parecería así ser el mejor aliado del sobrepeso. ¿Es así o no existe relación entre la obesidad y las bajas temperaturas? Y en todo caso: ¿qué hacer para evitarlo?

En esta época del año, se sabe, los alimentos más consumidos son papa, batata, pastas con salsas, legumbres, carnes, panes y dulces, entre otros. El deseo de comer este tipo de alimentos hipercalóricos para que el cuerpo entre en calor, sumado a a la falta de actividad física que suele registrarse en invierno, son de algún modo los culpables de esos kilos demás que luego se lamentan a la hora de ponernos el traje de baño en verano.

“La serotonina -neurotransmisor que encuentra sus valores más bajos durante el invierno- es el responsable, entre otras cosas, de nuestros estados de ánimo. Así es como instintivamente buscamos alimentos cargados de hidratos de carbono y azúcares, que en general también contienen grasas, para sentirnos mejor”, aseguran desde el equipo médico interdisciplinario de Gastroenterología Diagnóstica y Terapéutica (Gedyt). En Argentina, más de la mitad de la población sufre sobrepeso u obesidad. El 53,4% tiene exceso de peso y la obesidad representa un 18%, lo que nos posiciona en el puesto número 13 del ranking mundial.

Según los especialistas, durante el invierno un paciente en su peso ideal sube un promedio de dos o tres kilos, un incremento que se considera aceptable. “Si bien es cierto que ante el frío nuestro cuerpo nos pide elevar su temperatura -apunta la nutricionista Virginia Busnelli-, ello no implica que nuestras elecciones al momento de comer durante la época de frío deban aportar un exceso de grasa y calorías a nuestro organismo; exceso que se podrá ver traducido en un aumento de peso y, lo que es peor aún, en la incorporación de malos hábitos alimentarios que no hacen más que complicar nuestra salud”. Los factores que determinan la cantidad de calorías requeridas a diario son el género, la edad, la contextura y el nivel de actividad física. Además, varios estudios afirman que hacer ejercicio al aire libre cuando hace frío puede incrementar un 30% el gasto de calorías. Esto podría significar que, a un mismo ritmo e intensidad, se quemarían más calorías saliendo a caminar o a trotar en invierno que en verano. Entonces, ¿porque es común engordar en esta época? Porque, al decir de los especialistas, la lluvia y el frío se transforman en la excusa perfecta para quedarse en casa, en lugar de ponerse en movimiento. Y claro: porque los platos más elegidos son aquellos ricos en calorías.

“Las sopas de verduras y caldos son una excelente alternativa para sumar nutrientes -dice Busnelli-. Son ideales para ser consumidas antes de cada comida principal para comenzar a registrar la saciedad. Por otro lado, los guisos, a base de vegetales con el agregado de legumbres y carnes magras, también pueden ser una muy buena y saciante opción”.

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