Gendarmería Nacional desarticuló una banda familiar que tenía quioscos en el barrio y que ocultaba la droga en otro sector de la capital.

Después de una investigación de casi un año, Gendarmería Nacional desbarató un clan familiar que había organizado una red de narcomenudeo que vendía droga en un sector de Villa 9 de Julio. En total, se secuestraron casi un kilo de cocaína, dinero en efectivo y celulares, entre otros elementos de interés para continuar con la investigación.

En septiembre de 2016, una persona denunció que en una casa ubicada en Luis F. Nougués y Martín Berho comercializaban droga. Los pesquisas comenzaron a realizar las averiguaciones y se dieron cuenta que en realidad ese sólo era un quiosco que tenía la banda en la zona. Con el correr de los meses marcaron otros cuatro lugares que estaban ubicadas en manzanas muy cercanas entre sí. El juez federal Fernando Poviña, después de haber analizado el expediente, autorizó que se realizaran en total siete allanamientos para desarticular a la banda.

En esos lugares incautaron, según confirmaron fuentes de la fuerza y de la Justicia Federal, dosis de paco y dinero en efectivo. También establecieron que la “merca” que comercializaban la ocultaban en dos domicilios de Monteagudo al 1.800. Allí la estiraban -se estima que hasta siete veces, es decir, de un kilo obtenían siete- y luego la distribuían en las diferentes bocas de expendio que manejaba la organización.

"Fue un golpe certero porque se desactivó una banda que tenía bien aceitadas todas su estructuras. Desde el estiramiento, pasando por la distribución y por último, la comercialización. La droga que se incautó es cocaína, pero lo más importante es que se secuestraron importantes pruebas para demostrar cómo operaba la organización", comentó un vocero vinculado a la investigación.

Los pesquisas confirmaron que la mayoría de los detenidos pertenecen al denominado Clan Brito. Fueron arrestados una mujer de 65 años, sus dos hijos y la esposa de una de ellas. También fue atrapado otro hombre que intentó escapar por la tapia cuando descubrió a los gendarmes en la puerta de uno de los quioscos. Estaba con un revólver y dosis de paco en sus bolsillos.

Según confirmaron fuentes policiales, los acusados de integrar esta banda no tendrían antecedentes por comercialización de drogas, pero sí por haber cometido delitos contra la propiedad. Al cierre de esta edición esperaban que se les informe sobre sus antecedentes.

Alegría

"Todo el mundo sabía que esta gente vendía droga. Pero nunca nos imaginamos que tenían tantos puestos de ventas. Coparon el barrio. Con razón esa familia se hizo rica del noche a la mañana", dijo Susana, una vecina que prefirió mantener en reserva su nombre para evitar represalias.

El movimiento de los gendarmes generó sorpresa en Villa 9 de Julio. Hubo algunos habitantes del barrio que aplaudieron el accionar de los uniformados. "Perdí un hijo por esa porquería. Estoy haciendo un enorme esfuerzo para que sus hermanos no caigan en la misma. Por eso aplaudiremos cada vez que atrapen a estos delincuentes", explicó Oscar Soria.

María Laura Herrera dijo que este tipo de operativo debería hacerse todos los días en el barrio. "Hay que ser realistas, cayó un grupo, pero aún falta que lo hagan varios más. Porque si no vuelven pronto al barrio, habrá otros que aprovecharán el espacio que estos tipos dejaron. Así se mueven los transas aquí. No se les debe dar respiro", comentó la mujer.

Fuente: La Gaceta.

GP.

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