Las fuerzas de la naturaleza le dan a Trump una lección por querer ignorar los daños al ambiente.

Los políticos republicanos de Estados Unidos no se  caracterizaron por apoyar abiertamente las acciones a favor del cuidado del ambiente.

Ni los Bush ni Reagan se destacaron por favorecer acciones en contra el efecto invernadero u otros daños causados por el hombre y por los países más industrializados.

Distinta fue la posición de los presidentes demócratas (Clinton y Obama), que sin ser adalides de la causa, mostraron preocupación y acciones concretas para mejorar el futuro ambiental de los humanos.

El actual presidente, Donald Trump, rompió todos los moldes en esta temática.

Para decirlo de manera elegante, los republicanos clásicos son de avanzada al lado de los exabruptos ideológicos que exhibió el actual inquilino de la Casa Blanca.

Como si fuera un elefante en un bazar, Trump pateó no sólo todos los avances que había logrado Obama en materia ambiental y que ya eran política de Estado, sino que escandalizó a la comunidad política internacional, que lo dejó solo con sus excentricidades de troglodita.

Sin embargo, son las fuerzas de la naturaleza las que se están encargando de darle a Donald Trump una lección acerca de cómo pueden empeorar las condiciones del ambiente cuando hay políticos ignorantes que insisten en desconocer las advertencias que desde hace décadas viene lanzando la ciencia para tratar de salvar el planeta.

Ahora todos esperan que los huracanes convenzan al presidente de los Estados Unidos de lo que antes intentó ignorar.

En las últimas semanas ha aprendido lecciones muy duras con los huracanes Harvey e Irma de estos días y José, que está llegando. O con los fuegos forestales muy intensos en California. O con las intensidades nunca vistas de las inundaciones.

El presidente se tendrá que enfrentar a esas realidades, aunque no las llame por su nombre.

Ahora seguramente será la propia sociedad la que le exija rendir cambios, como el de no quemar carbón impunemente.

Es la sociedad, la gente que tiene la casa inundada o que se ha quedado sin techo, la que va a salir a pedir cuentas.

Fuente: Diario Uno.

GP.

Compartir

Comentarios