El párroco de La Merced recibirá su ordenación episcopal y tomará posesión de la arquidiócesis de Tucumán a las 20, en el estadio del Club Atlético Tucumán. Todos los detalles.

Monseñor Carlos Alberto Sánchez recibirá su ordenación episcopal y tomará posesión de la arquidiócesis de Tucumán hoy, viernes 13 de octubre, a las 20, en el estadio del Club Atlético Tucumán. 

El consagrante principal será el cardenal Luis Héctor Villalba, arzobispo emérito de Tucumán y los co-consagrantes serán: monseñor Alfredo Zecca, arzobispo titular de Bolsena; monseñor Melitón Chávez, obispo de Añatuya; monseñor Luis Urbanc, obispo de Catamarca y monseñor José María Rossi OP, obispo de Concepción. 

Monseñor Sánchez que será el primer tucumano y el más joven en guiar esta jurisdicción eclesiástica, será consagrado por dos obispos que estuvieron al frente de la arquidiócesis. 

El futuro pastor diocesano eligió como lema episcopal: “Estoy entre ustedes como el que sirve”. 

“Pedimos fervientemente la intercesión de María Santísima de la Merced y la oración de toda la Iglesia de Tucumán”, solicitaron en el arzobispado. 

El 23 de agosto, el papa Francisco nombró arzobispo de Tucumán a este sacerdote tucumano, de 54 años, y hasta entonces párroco de La Victoria-Basílica Nuestra Señora de la Merced, en la capital provincial. 

Atributos episcopales de regalo 
Monseñor Sánchez utilizará un solideo, dos báculos y tres cruces pectorales que le fueron obsequiadas por obispos y personas de las comunidades en las que fue sacerdote. 

“Voy a llevarlos a todos con mucho cariño, aunque no al mismo tiempo”, explicó el prelado en declaraciones que consigna el diario La Gaceta. 

Monseñor Sánchez recibió un solideo del cardenal Villalba, quien se lo colocó en la cabeza al visitarlo el mismo día en que se anunció su nombramiento por parte del pontífice argentino. 

Asimismo, le obsequiaron un báculo hecho con madera del cerro tucumano (tala y cedro de San José de Chasquivil) trabajada por un monje de El Siambón y un sacerdote de la arquidiócesis. También recibió otro de la parroquia de Villa Luján, a la que pertenecía de niño y donde volvió para ser vicario durante dos años. Se trata de un bastón de cedro con detalles en alpaca y el rostro de Jesús. 

En tanto, el anillo episcopal con la imagen de la Virgen fue donación de los fieles de La Merced, que realizaron una colecta. 

Las tres cruces pectorales –consiga el diario La Gaceta- también tienen su historia: una es de palo santo y está hecha por el pueblo wichi (regalo del padre Hugo Noguera); otra, una cruz igual a la que tiene el papa Francisco, es obsequio del flamante arzobispo de Milán, monseñor Mario Delpini, quien además es devoto de la Virgen de La Merced. La tercera es una cruz dorada que perteneció al obispo de Mallorca, Juan Hervás (1946-1955), uno de los fundadores de los Cursillos de Cristiandad en España. 

El escudo episcopal fue diseñado por dos seminaristas, con las ideas de monseñor Sánchez.

La casulla y la estola están siendo bordadas por las Hermanas Carmelitas y será obsequio de ellas, mientras que la mitra es donación de una señora que también le regaló el vestido que lució la Virgen de La Merced el día del Bicentenario.

G.I

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