Científicos encuentran la evidencia más antigua de producción de vino en la actual Georgia, tras analizar unas vasijas procedentes del Neolítico.

A cincuenta kilómetros de Tiflis, la capital de la actual Georgia, un equipo de científicos ha descubierto los restos más antiguos de fabricación de vino encontrados hasta la fecha. En esta región, situada a medio camino entre Europa y Asia, en plena costa del mar Negro, los investigadores han localizado diversos fragmentos de cerámica de vasijas procedentes del Neolítico, que habrían sido utilizadas por nuestros antepasados para la fermentación de las uvas con el objetivo de producir esta bebida alcohólica.

Las excavaciones realizadas en los yacimientos de Gadachrili Gora y Shulaveris Gora, al sur de Tiflis, permitieron recuperar fragmentos de las vasijas y jarras datadas entre 5.800-6.000 a.C. Los científicos posteriormente llevaron a cabo diversos análisis químicos para determinar qué compuestos quedaban en los restos de cerámica. Así fue como detectaron la presencia de sustancias como ácido tartárico, ácido málico, ácido succínico y ácido cítrico, las huellas químicas que les permitieron confirmar que los recipientes encontrados habrían sido empleados en la producción de las primeras bebidas fermentadas.

Sus resultados, publicados en la revista Proceeding of the National Academy of Sciences (PNAS), muestran la evidencia más antigua de producción de vino en la historia de nuestra civilización. Hasta la fecha, los restos más remotos de fermentación de esta bebida alcohólica se habían descubierto en las montañas Zagros de Irán. Según este nuevo trabajo, el origen del vino se situaría centenares de años antes de lo que se creía en esta región del Cáucaso sur, donde nuestros antepasados habrían dado los primeros pasos en la vinicultura, la práctica que consiste en la elaboración y crianza del vino, aunque de un modo mucho más rudimentario y artesanal que las técnicas que se realizan en la actualidad.

Fuente hipertextual.com

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