Unas series de reglas complejas y antiguas intervendrán en el título que la futura esposa del príncipe Harry recibirá.

La respuesta es cruda y sin miramientos: para el protocolo de la realeza británica, la estrella de Hollywood carece de "sangre real". Esa es la razón por la que no se puede llamar princesa Meghan. En términos prácticos, la regla se traduce en que Megham Markle se verá obligada a seguir el ejemplo de su futura cuñada.

Cuando Catherine Middleton y el príncipe William fueron pronunciados "esposa y esposo", en 2011, ella se convirtió automáticamente en su alteza real princesa William de Gales. Así es que, al menos oficialmente, los británicos pueden ir olvidándose de la princesa Meg, así como no hay princesa Kate.

Las reglas también significan -para la consternación de muchos- que Lady Diana Spencer nunca fue oficialmente la princesa Diana.

Como el periodista de la BBC Nicholas Witchell explicó, cuando William y Kate se comprometieron en 2011, la familia real no había encontrado una solución a este problema un tanto desconcertante y sin sentido sobre cómo deberían llamarse sus miembros.

Desde el punto de vista del Palacio de Buckingham, se necesitan títulos para los miembros de la familia que ocupan roles, aunque prestigiosos, periféricos en el principal negocio de la monarquía. (BBC Mundo)

GA.

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