El crimen de Fernando Medina, el recluso que denunció a los guardiacárceles de obligarlo a vender drogas, dejó al descubierto la trama de la presunta red de venta de sustancias en la cárcel.


Esta mañana la esposa de la victima, Ana Silva, en dialogo con LV12, aseguró que todavia su abogada no confirmó ninguna novedad sobre avances en la causa.

"Hasta el momento nadie se hace responsable de quién dió la orden para el traslado de mi marido al penal, al parecer él se fue solito de la comisaria a Villa Urquiza, porque al parecer nadie se hace cargo".

"Yo no quiero justificar a mi marido, pero él no era ni asesino ni violador, el era un ladron y estaba pagando su condena", expresó su Silva.

Al ser consultada sobre cual era el rol dentro del circuito de presunta venta en el interior del reclusorio, explicó que "Él era soldadito de los guardicárceles, y una vez que no quizo trabajar más para ellos, lo mandaron matar". "A mi marido lo torturaron, al final él bajo los brazos porque sabia que lo iban a matar", finalizó

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