Masajearlo con las yemas de los dedos y cambiar las temperaturas, algunos consejos.

Aunque se hace todos los días y parece fácil, muchas veces luego de lavar el cabello, este sigue quedando graso o sin brillo ¿Cuál es la razón?

Para pasar de un cabello dañado a sano es indispensable tener una correcta rutina de lavado. Lo primero que se debe hacer es un diagnóstico del tipo de cuero cabelludo que uno tiene, ya sea seco, graso o con caspa.  Los productos que se elegirán entonces dependerán de esta evaluación.

A la hora de enjuagar el cabello, se deberá hacer con agua tibia o caliente, sin aplicar temperatura muy alta ya que lleva a que el pelo se deshidrate, para que las cutículas se abran y se aflojen los aceites del cuero cabelludo. Además, es necesario que el pelo esté totalmente mojado a la hora de aplicar el producto.

Recién ahí, se podrá aplicar los dos shampoos ¡Sí, los dos! Según los especialistas, lo ideal es poner un shampoo neutro para quitar la grasitud y la suciedad, y para el segundo aplicar un producto que sea ideal para el tipo de cabello de cada persona -rulos, lacio, hidratación, reestructuración- generando espuma.

El shampoo, gracias a su característica alcalina, genera que los poros y las cutículas se abran para dar paso al acondicionador. Con poca cantidad, este se tiene que aplicar a 2 o 3cm de la raíz hacia las puntas, masajeando hasta abajo.

La manera correcta de lavar el pelo es siempre con las 10 yemas de los dedos, nunca con los uñas, haciendo movimientos circulares y masajeando el cuero cabelludo.

Luego de terminar con los productos y el lavado, pasar del agua caliente a la fría para que el contraste de temperatura estimule la circulación sanguínea y genere el cierre de la cutícula

Fuente .diariodecuyo.com.ar

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