La primera jornada de la huelga de día y medio convocada por los choferes de colectivos provocó un caos en el tránsito: casi 1.000 colectivos estacionados atestaron las calles céntricas, agregando embotellamientos al impacto de la huelga.

 

Los coches rodearon las sedes del Concejo y de la Municipalidad, pero no las oficinas de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (Aetat), contra quienes era la huelga.


“Lamentamos los problemas que generamos, pero simplemente es para exigir el pago de nuestros sueldos en una cuota. La llave para resolver el conflicto la tienen los empresarios”, se justificó César González, secretario general de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que representa a más de 4.000 trabajadores del sector. Desde el gremio rechazaron el pago en dos cuotas de los haberes de enero, como habían ofrecido los empresarios de colectivos. Alfonso Canuto, secretario adjunto del gremio, lamentó que ayer no se haya convocado a una reunión entre las partes para buscar una solución. “Pedimos disculpas a los pasajeros por las molestias generadas”, acotó.

 

“Trabajamos para que se destrabe el conflicto, pero es incierto.”, lamentó Jorge Berreta, vicepresidente de Aetat. Los empresarios culparon al atraso tarifario por la crisis económica del sector, que les impide -aseguraron- abonar los salarios como marca el convenio colectivo. Los dueños de las empresas habían solicitado en diciembre al Concejo de la capital llevar la tarifa de los $ 9,35 actuales (vigente desde enero de 2017), a $ 15,98. En enero, por la mora en el tratamiento, solicitaron que el boleto debería costar $ 17,04. La Dirección de Transporte de la Provincia suele definir luego el ajuste de tarifa para las 56 líneas interurbanas y rurales, otorgando un porcentaje similar al que fija la Capital.

Las partes se reunirán hoy desde las 10 en la Secretaría de Trabajo, para intentar destrabar el conflicto.

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