De nombre real Juan Vicent Apablasa a causa de sus raíces mexicanas, Gavin debutó como actor tras su paso por la Guerra de Corea, ya que Universal pensó en él como en un buen recambio para Rock Hudson, por lo que le dio papeles en películas como Four Girls in Town.

A finales de los años 50 y principios de los 60, la carrera de Gavin se disparó tras trabajar en dos películas de Douglas Sirk como fueron Tiempo de amar, tiempo de morir y en la célebre Imitación a la vida; en Espartaco, donde interpretó a Julio César o en la que sería una de las películas por la que más se le recordaría,Psicosis.

Además, su capacidad para hablar español le llevó a protagonizar películas en nuestro idioma, como Pedro Páramo, cruzando a México para rodar película. De hecho, tal era la relación de Gavin con el mundo hispano que fue Embajador de Estados Unidos en México bajo la presidencia de Ronald Reagan y a finales de los 80 fue presidente del grupo empresarial al que pertenece Univisión.

Aunque ya de por sí tuvo una impresionante carrera dentro del cine, la filmografía de John Gavin pudo haber cambiado drásticamente cuando, después de la marcha de George Lazenby, fue firmado como el nuevo James Bond para dar vida al agente 007 en Diamantes para la eternidad. Sin embargo, una oferta final hizo que Sean Connery volviera a hacerse cargo del personaje. Esta no sería la última vez que rozara el personaje de Ian Flemming, ya que años más tarde, en 1973 se pensó en él para sustituir definitivamente a Connery, pero finalmente se optó por Roger Moore para continuar teniendo actores británicos protagonizando la saga.

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