Luego de la masacre en Florida, el presidente norteamericano no brinda la importancia para tratar el tema de portación de armas.

Casi un mes después del tiroteo en la secundaria Stoneman Douglas, en Parkland, Florida, la Casa Blanca volvió a tratar el tema sobre violencia armada: elevar la edad mínima exigida para comprar un arma de 18 a 21 años.

El presidente Donald Trump y su gobierno decidieron impulsar iniciativas menos resistidas por el lobby de las armas, como, reforzar el sistema de verificación de antecedentes que ya existe en las compras legales de armamento.

El giro de la Casa Blanca le brindó un triunfo político a la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), que se había opuesto con fiereza a cualquier restricción legal que limitara el acceso de los jóvenes a los rifles de asalto.

La semana pasada, la NRA demandó a Florida, hogar de la última masacre, luego de que el gobernador, Rick Scott, firmara una ley que elevaba la edad mínima de 18 a 21 años e imponía un compás de espera de tres días para tomar posesión del arma.

La NRA argumentó en la Justicia que la ley era inconstitucional porque violaba la segunda enmienda, que garantiza el derecho a portar armas, y discriminaba a los jóvenes al impedirles ejercer un derecho del que goza el resto de los ciudadanos.

"Sobre el límite de 18 a 21, estoy mirando las demandas y sentencias antes de actuar. Los estados están tomando esta decisión. Las cosas se están moviendo rápidamente en esto, pero no hay mucho apoyo político (por decirlo suavemente)", escribió Trump, ayer, en Twitter.

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