La estadounidense Qualcomm iba a ser comprada por Broadcom, con base en Singapur, en una operación valorada en US$117.000 millones de dólares.

El presidente de Estados Unidos vetó la adquisición a través de una orden ejecutiva, alegando que tiene "pruebas convincentes" que muestran que ese acuerdo "amenaza con perjudicar la seguridad nacional".

¿Por qué tanto revuelo por esta transacción? La carrera por el 5G. Qualcomm es el principal proveedor de procesadores para dispositivos móviles del mundo. Fue fundada en 1985 por dos ingenieros del MIT, el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Por su parte, Broadcom es uno de los mayores fabricantes de semiconductores. Desarrolla circuitos cerrados y soluciones de comunicaciones, y fue creada en 1991 por dos estadounidenses, pero después trasladada a Singapur, dejando atrás su california natal. Desde entonces, ha permanecido muchos años en Asia y ahora se rige por las leyes de ese país.

Los fabricantes de chips están inmersos en la carrera del 5G. Y Qualcomm está considerada la empresa que va a la cabeza. El segundo puesto lo ocuparía Broadcom, seguida por el gigante chino Huawei.

La absorción de Qualcomm por parte de Broadcom habría dado como resultado el tercer mayor fabricante de microchips del mundo, detrás de Intel y Samsung.

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