Luego de pasar 340 días en la Estación Espacial Internacional, Scott Kelly fue sometido a estudios que ratificaron que su ácido nucleico ya no era el mismo.

La estadía de Kelly en el espacio formó parte de un experimento llamado Estudio de Gemelos, que consistía en analizarlos antes, durante y después de la travesía para comprobar qué cambios se podrían sufrir en el espacio.

Para eso, mientras Scott viajó a la EEI, su hermano Mark Kelly, un astronauta retirado, se quedó en tierra.

Pasado el año, los gemelos fueron comparados y los resultados fueron contundentes: Scott tenía cinco centímetros más de altura, su masa corporal había disminuido y sus bacterias intestinales ya no eran las mismas, todo esto, como consecuencia de la falta de gravedad y la escasa cantidad de oxígeno que hay en el espacio.

No obstante, con el paso del tiempo, la mayoría de los parámetros volvió a los niveles previos al viaje.

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