En Italia descubrieron el cuerpo de una mujer medieval y en la zona de sus pelvis huesos que pertenecieron a un bebé.

Gracias a la posicíon de los huesos, los investigadores han concluido que se trata de un "parto de ataúd", cuando el feto es expulsado del cuerpo de la madre después de la muerte. Por la longitud del fémur los investigadores han sabido que el feto tenía, aproximadamente, 38 semanas de gestación.

La tumba procede del siglo VII u VIII y fue hallada en 2010 en Imola. El esqueleto fue encontrado boca arriba e intacto, el dato que llevó a los arqueólgos a determinar que se trataba de un cuerpo enterrado siguiendo el ritual normal.

La cabeza y la parte superior del cuerpo del bebé estaban debajo de la cavidad pélvica, mientras que los huesos de la pierna aún estaban dentro del cuerpo de la mujer. Sin duda, el hallazgo revela un caso extraño: la expulsión fetal post mortem. La investigadora Siân Halcrow, de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, explicó en su artículo de "World Neurosurgery" que el fenómeno se debe a que cuando una mujer embarazada muere, el gas producido por la descomposición de su cuerpo a veces se acumula y expulsa al feto.

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