El seleccionado masculino de hockey comenzó a entrenarse bajo las órdenes del sucesor de Carlos Retegui con la mente puesta en el Mundial de India.

Germán Orozco es un hombre de los Leones. Ídolo de Banco Desarrollo, integró el seleccionado desde 1994 hasta 2007 y tiene dos Juegos Olímpicos y dos Mundiales sobre la espalda.

Ex capitán de Argentina entre 2004 y 2007, Orozco tiene además una historia muy particular. “En junio de 1999 estaba a punto de viajar a los Panamericanos cuando me enfermé. Me mandaban de un médico a otro y supuse algo feo. Luego saltó que tenía un linfoma de Hodking centralizado en el pecho. Era cáncer en los ganglios”, contó en varias oportunidades. Pero Orozco luchó, se sometió a un autotrasplante de médula y salió adelante. Uno de los recuerdos más icónicos que guarda de aquella batalla fue la bandera que le hicieron sus compañeros. “Somos 17, Germán Presente”, rezó el trapo en Winnipeg 1999.

Pero ahora los tiempos son otros. El cáncer quedó atrás. Pasaron 19 años y la vida lo puso al frente del seleccionado campeón olímpico para reemplazar a Carlos Retegui tras su polémica salida con las renuncias de Gonzalo Peillat y Agustín Mazzilli y de él mismo incluídas.

-¿Cómo viste al equipo en la vuelta a los entrenamientos?

-Empezamos este lunes. Los vi un poco cansados a los chicos. En el medio de todo el lío que se armó ellos se estuvieron entrenando por su cuenta y no es lo mismo que entrenarte al ritmo del equipo. No es que están volviendo de un mes de vacaciones, pero cuesta. Seguramente nos va a llevar una semanita más para que estén óptimos.

-¿Qué tipo de técnico sos?

-A mí me gusta mucho la verticalidad, pero a esa verticalidad en el juego hay que agregarle cambios de frente. Quiero trabajar en la defensa frontal, en cortar los circuitos de juego del rival, en buscar zonas de ingresos al área. Después, en el trato, me gusta charlar con mis jugadores, compartir cosas con ellos aunque si hay que poner distancia la pongo para que no se malinterprete nada.

Se le notan a Orozco esas dos facetas. Se lo ve pasional en el entrenamiento, intenso, pero también amable en el trato con sus jugadores. Y dice: “Es un orgullo terrible estar acá, hacerse cargo de este grupo de jugadores. También es un gran desafío. Tengo las ganas y el compromiso para hacerlo”.

Sus colaboradores principales son algunos ex referentes del equipo. Tomás McCormick y Matías Vila son sus asistentes principales; de amplia experiencia en el hockey sobre césped europeo, tienen la misma visión de juego que Orozco. Juan Pablo Hourbique es el jefe de equipo. Y su otro hombre clave del cuerpo técnico es Gastón Bergner, hermano de Ignacio, otro ex jugador del seleccionado, quien es el preparador físico. “En los cuatro confío mucho”, sostiene el DT.

-Contaste que te dijeron que no te convenía tomar el “fierro caliente” del equipo. ¿Por qué lo hiciste?

-Algunos amigos me lo dijeron. Pero creo que hay oportunidades que no hay que dejar pasar. No siento que haya agarrado un “fierro caliente”. Fue una tormenta todo lo que se habló y lo que se dijo, pero ya pasó. Nosotros estamos acá para dar la cara para que Argentina siga al mayor nivel.

-¿Hablaste con Retegui?

-Sí, hablamos. Me dijo que está a mi entera disposición y que nos juntemos a charlar sobre vivencias con el equipo y sobre el trabajo. Tenemos una relación de respeto. No fuimos ni somos amigos pero tenemos una relación de mucho respeto, de charla, de saludo. Estuvo buena la charla.

-¿Qué objetivos tenés?

-Los Leones pusieron la vara muy alta, marcaron un ritmo y una forma de entrenamiento que es ahora seguida por los demás equipos del mundo. Ese nivel influye en todo lo que sucede. Personalmente me parece que los Leones hoy no pueden bajar de una semifinal en ningún torneo; yo lo tomaría como un fracaso. Pero, ¿podríamos quedar afuera de una semifinal? Sí, por alguna circunstancia o situación podría ser, pero no es lo que espero. Ganar una medalla es una astilla que me quedó clavada de mi época como jugador.

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