Transportaban la droga desde Orán en medio de la ropa para comercializarla en Tucumán.

Los investigadores, bajo las órdenes del fiscal federal Pablo Camuña y con la autorización del juez Daniel Bejas, comenzaron a seguir los pasos de proveedores de varios quioscos de narcomenudeo que operaban en la capital y el interior de la provincia. Los hombres, que actuaron bajo las órdenes de los comisarios Santiago Hernández y Jorge Luján, fueron atando cabos y llegaron a reconstruir una línea que comenzaba en la localidad salteña de Orán.

En esa ciudad estaba la persona a quien le compraban la droga. Según trascendió, les vendía unos 20 kilos por semana a un valor de U$S 4.000 por kilo. Los miembros de la organización viajaban hasta allí, acomodaban la carga y aguardaban unos días para poder viajar.

La trasladaban haciéndose pasar por integrantes de un contingente de “bagayeros” que traían ropa desde Bolivia. “Fue muy difícil seguirles el rastro porque eran muy cuidadosos y cuidaban hasta el más mínimo detalle para concretar el viaje”, indicó un investigador.

El traslado de la droga también estaba bien aceitado. La banda, según confiaron las fuentes judiciales, formaban una caravana de al menos cinco camionetas utilitarias. Una era conducida por un hombre que no llevaba nada y que marchaba al frente para avisar si había controles en la ruta. Otra llevaba la cocaína y viajaba entre las tres que estaban cargadas con ropa.

Ya en suelo tucumano, de acuerdo a la información oficial, revendían la droga (los investigadores estiman que a no menos de U$S6.000, es decir que ganaban U$S 2.000 por kilo) lo más rápido posible para no ser sorprendidos. Una vez que recaudaban el dinero, voLa banda entró en desgracia en la mismísima Orán. Allí, pasado el mediodía, en plena calle, fue detenido el líder de la organización y otras tres personas que formarían parte de la caravana. También fue arrestado el proveedor. Según las investigaciones, realizaban un viaje por semana.

 

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