El padre Carlos Sánchez, arzobispo de Tucumán, estuvo en "Café al Paso" y se pronunció acerca de los desafíos que tiene la Iglesia, sobre el aborto y destacó la importancia de los medios de comunicación. "Soy tucumano para los tucumanos".

Hace 8 meses asumía su cargo como Arzobispo de Tucumán. El padre Carlos, como le gusta que lo llamen, fue designado por el Papa Francisco y se convirtió en el séptimo arzobispo y décimo diocesano de la arquidiócesis de Tucumán.

El sacerdote tucumano asumió un 13 de octubre de 2017 el gobierno pastoral de la arquidiócesis, sucediendo a monseñor Alfredo Horacio Zecca. 

Hoy, el Padre Carlitos visitó los estudios de LV12 en el ciclo de entrevistas denominado "Café al Paso".

Mate de por medio, se refirió al gran desafío de ser profeta en su tierra, y reconoció que es “simplemente un cura” que conoce y ama Tucumán. 

Contó que cuando asumió su función de Arzobispo encontró una "iglesia disgregada", con lo que había significado para Tucumán la realización del Congreso Eucarístico, por un lado, pero por otro, el cimbronazo que ocasionó la muerte del Padre Juan Viroche.   

"El Congreso Eucarístico fue una experiencia extraordinaria, que nos hizo muchísimo bien, pero después vino la muerte del padre Juan, que fue un momento muy duro. Entre los curas sentíamos la necesidad de acompañarnos, de cuidarnos, de protegernos, de ayudarnos, de superar la soledad sacerdotal por la amistad sacerdotal", confesó. 

Respecto a su designación, dijo que fue impensada para él, teniendo en cuenta que no es común que se elija a un cura de la misma diócesis. 

"En mi vida me hubiera imaginado ser Arzobispo de Tucumán. Fue muy llamativo. Después de la renuncia de Alfredo Zecca me llamaron de la Nunciatura y yo estaba seguro que me mandaban a Orán. Cuando llego me dicen que el Papa me había nombrado Arzobispo de Tucumán". "El Papa sabe que Ud. ama mucho la iglesia de Tucumán", me dijeron, entonces me dije "en esto no estoy solo, esto va a ser un trabajo maravilloso", recordó. 

En cuanto a sus desafíos, señaló que tiene "una pequeña gran ventaja" que es conocer todo de Tucumán, "por lo que se me hace mucho más fácil", destacó. 
 
Para el padre Sánchez, el desafío de hoy es "saber escuchar, compartir, llegar a cada rincón y a cada comunidad. Tenemos que ir caminando al ritmo que el Papa y el Episcopado Argentino nos van invitando y proponiendo. Esa comunión fraterna nos ayuda y nos fortalece". 

"Iniciemos un decidido proceso de discernimiento, purificación y reforma de nuestras acciones pastorales para poder ir dando respuesta con el Evagelio a los desafíos de hoy", propuso. 

Monseñor Sánchez no dejó de hablar y de pronunciarse acerca de dos temas que preocupan y ocupan a la sociedad: la pobreza y el aborto.

El padre exhortó a tener gestos concretos de amor misericordioso para con nuestros hermanos que más nos necesitan, para aquellos hermanos que están postergados, olvidados, los que están solos, los que están enfermos, los que no tienen qué comer. "Todo lo que podamos hacer es poco comparado con la realidad que tenemos", afirmó.

Respecto al aborto, dijo: "siempre hemos hablado que tenemos que ser promotores y custodios de la vida. No se puede provocar la muerte para el creyente y no creyente. Siempre hay que defender la vida, custodiar la vida porque nadie está de sobra, porque ningún ser humano está de sobra en este mundo, nadie tiene derecho a decir este está de sobra en este mundo, nadie puede tener derecho sobre la vida del otro, no tan solo desde la fe y desde la humanidad, sino que desde nuestra naturaleza humana", aseveró. 

Con 55 años recién cumplidos, el padre Carlitos cuenta que su familia está compuesta por sus padres Clemente, que ya murió, y su madre María Elena y sus cinco hermanos. "Somos seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres, una de ellas religiosa y radicada en Buenos Aires". 

Con sus 86 años, María Elena le dio el toque necesario que necesitaba la entrevista. Golpeó la puerta y sin titubear, entró al estudio, toda glamorosa y entusiasta. Parecía ser ella la protagonista de la entrevista. 

En ese momento su hijo Carlos se levantó y la recibió, entre risas, con un abrazo. Ella de inmediato se prestó a la conversación y a compartir unos mates.

"Jamás me imaginé tener un hijo Arzobispo, cuando me enteré lloró y me emocioné un montón, aunque tenía miedo que me lo manden lejos, pero recé para que no pase, aunque tenía miedo", relató al ser consultada sobre el nombramiento del Padre Carlos. 

Con Carlitos como Arzobispo, remarcó que su vida cambió bastante. "Lo veo menos, lo tengo menos, antes iba todos los domingos, ahora va de vez en cuando, pero me habla y yo me quedo tranquila y los martes que podemos nos vamos a Raco", relató. 

"He criado seis hijos", señala, al tiempo que comenta que su hijo cuando chico "era buenito, obediente, y había celos porque eran seis. Un día me dice uno de mis hijos: "mamá vos lo querés más a Carlos que a Fabián?, y yo le respondí: "yo a todos los quiero por igual". Él me dijo: lo que pasa es que a él nunca lo retas o le pegas?. Es que nunca me contesta mal, siempre fue obediente". Fue una de las tantas anécdotas que relató María Elena, entre mates. 

Carlitos escucha y sonríe, pero también interviene en la charla y destaca que "Clemente y María Elena nos han criado con mucha libertad, una libertad responsable, acompaándonos y respetándonos. Nos han criado muy independientes. Uno de los grandes valores es esa educación en libertad", acentuó.

Otra sorpresa que tuvo el Arzobispo durante la entrevista fue el llamado telefónico de su hermano Fabián, quien escuchaba la radio y se comunicó para manifestarle su apoyo y admiración.  

"Creo que hay agradecerle a Dios por este regalo y seguir trabajando y rezando", expresó respecto a la designación de su hermano como pastor de la iglesia tucumana. 

Para finalizar la charla, Monseñor afirmó: "yo soy tucumano para los tucumanos y el desafío que se nos presenta hoy es que podamos crecer en unidad y en fraternidad".  

"Qué lindo es ser familia y desde la familia poder recrear los vínculos para que nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra provincia y nuestra Argentina sean una familia, y que esta Patria sea una casa para todos, donde no haya sobrantes, ni excluidos, sino que todos nos sintamos dentro de la casa porque somos hermanos, porque compartimos ese ser hijos de esta bendita tierra argentina". Fue el mensaje último que dio el Arzobispo de Tucumán en su paso por los estudios de LV12. 

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