Un grupo de mujeres de bajos recursos relataron las condiciones que padecen a la vera del Río del Valle y sostienen que, junto a sus hijos, no pueden seguir viviendo así.

Las bajas temperaturas se sienten más a la orilla del Río del Valle en la zona sur de la Capital, donde viven unas diez familias en ranchos de tarimas y nailon. Todas esperan ayuda oficial, algo más que frazadas, para poder resguardar a los niños del frío por las noches, aseguran que “no tienen dónde ir” y por eso se asentaron en ese lugar, hace algunos años. 

Irene Fernández, Noelia Mamani, Tamara Herrera, María Luna, Cintia Fernández, voceras del grupo, contaron que necesitan un relevamiento y ayuda de Desarrollo Social, así como de otros organismos oficiales provinciales y nacionales, para no continuar en esa situación. En los ranchos hay un total de doce niños y por el intenso frío todos están con problemas respiratorios.

“Necesitamos que vengan a vernos, porque nosotros vamos al CAPE y nos dan un bolsón. Esa no es la ayuda que necesitamos, pedimos chapas, ladrillones, algunos materiales para poder resguardarnos del frío. Todas estamos hace algunos años, unas hace cuatro años, otras hace dos o tres y no nos podemos ir porque no tenemos otros lugar. Tampoco podemos ir a la calle a dormir con los chicos”, lamentó Irene. 

Explicaron que, en varias oportunidades, personal policial con orden de la justicia junto a organismos de Desarrollo Social, les manifestaron que no pueden permanecer en la zona y que deben dejar de vivir a la vera del río, sobre todo por los niños, pero pese a las situaciones dramáticas que incluyó hasta quema de los ranchos, regresaron porque no pueden alquilar y sus parejas son “changarines”.

“Es cierto que no podemos seguir así, pero tampoco es que vengan a querer llevarnos los chicos, deberían ayudarnos a hacer una pieza para evitar tomar tanto frío por las noches, los chicos lloran de frío, pero no tenemos ni una estufa, apenas tenemos para comer”, confesaron. 

También dijeron que algunas personas llegaron a colaborar luego que El Ancasti diera a conocer la situación, pero solo en algunos casos. Mientras los letrados conocidos como “Agrupación de Abogados populares de Catamarca”, también se apersonaron a conocer la realidad que padecen y se comprometieron a colaborar, de hecho presentaron un recurso de amparo con el  objeto de instar al Gobierno a dar una respuesta inmediata a través de las instituciones públicas en especial las que tienen que ver con los derechos humanos. “Los abogados vinieron y vieron como vivimos y estamos agradecidos porque ahora saben que existimos. Lo que necesitamos es resguardarnos del frío cuanto antes", manifestaron casi como súplica.

Fuente: El Ancasti.

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