A las 12, hora argentina, empieza a rodar la pelota en el torneo cuyo presupuesto alcanza los 14.200 millones de dólares, superando lo invertido por Brasil, pese a una crisis intermedia.

Normalmente suele decirse que organizar un Mundial, y también unos Juegos Olímpicos, revierte con un impacto económico positivo en el país. Rusia no ha querido desaprovechar la ocasión de tomar impulso y, quizás por ello, este se ha convertido en el Mundial más caro de la historia. Las cifras han oscilado durante la planificación del evento. La primera partida proyectada para la organización de la cita futbolística apuntaba a un máximo de 20,000 millones de dólares, algo más de 17,000 millones de dólares.

Más tarde, estos números vivieron un altibajo: llegó la crisis y, en 2015, el presupuesto se redujo por debajo de la mitad. Pero la fecha se aproximó y en 2017, el presupuesto definitivo se estableció en 14.200 millones de dólares. La cifra lo convierte en el Mundial más caro de la historia, por delante de Brasil que había contado con un presupuesto de 7,000 millones de dólares.

Es, de hecho, la misma Rusia la que ha asumido el coste de más de la mitad de la organización de la cita. Por otra parte, también han aportado a la ecuación los inversores y los gobiernos de las regiones en los que el mundial tendrá sede. De esta cantidad, las principales partidas se han distribuido en 6,110 millones de dólares, que han ido destinados a crear infraestructuras de transporte a lo largo y ancho del país, 3,450 millones de dólares a construir estadios y 680 millones a alojamientos y hoteles.

Aún con todo, recientemente la agencia de calificación Moody’s ponía en duda en un informe el impacto económico positivo del Mundial en el país. Y es que el documento sostiene que las inversiones relacionadas con el mundial supusieron sólo un 1% del total de la economía rusa entre 2013 y 2017.

Fuente: Gestión.

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