El párroco de la Catedral de Tucumán, Marcelo Barrionuevo, estuvo en Café al "Pazo" por LV12. Nos contó acerca de su vocación sacerdotal e hizo un análisis sobre la Iglesia. Respecto a la religión y los medios, dijo que la utilizan de un modo estratégico para hablar del aborto.



El padre Marcelo Barrionuevo visitó nuestro "Café al Pazo" y abordó distintas temáticas que hacen a la realidad y a su vida en particular.  

Nacido en Famaillá, es párroco de la iglesia Catedral, Licenciado en Teología Moral, Director del Centro de Bioética de Tucumán y ex Vicario Episcopal de Fe y Cultura. Pese a todos esos títulos, el sacerdote no olvida sus raíces y recuerda cuando su padre volvía de los surcos y se ponía a estudiar para recibirse de profesor de Inglés. 

"Mi padre, que está próximo a cumplir 90 años, es un gran hombre que pelaba caña, era un obrero y cuando volvía del surco se ponía a estudiar, y a los 18 años se recibió de profesor de inglés, a los 22 se recibió de Tenedor de Libros y a los 54 años decidió hacer el secundario, y en un año y medio se rindió 26 materias", recuerda con orgullo.

Confesó que no estaba en sus planes ser sacerdote, sino que pensaba en ser ingeniero, más allá de declararse como un apasionado de la música. 

"Yo era disc jockey, me gustaba la música desde chiquito y a los 8 años gané mi concurso de baile, por lo tanto, en general yo soy cura porque Dios ha querido que sea cura, porque nunca lo había pensado. Tenía pensado ser ingeniero y no tenía dificultades en absoluto ni para el estudio ni para los afectos en el sentido de que yo no me escapo de ninguna realidad humana, sino que verdaderamente Dios me cautivó", expresó.

De todas maneras, le atribuyó su vocación a su madre. "Yo creo que la vocación se la debo a mi madre que era una santa y que está en el cielo porque en general decía San José que "las vocaciones es el regalo que Dios les hace a los padres". 

"Entonces mi madre era una santa y mi padre es un monumento al trabajo", remarcó. 

Contó que son cuatro hermanos, y que todos son profesionales universitarios en el campo del humanismo.  

Tras su ordenamiento sacerdotal, comentó que pasó por la parroquia de Fátima, por el Seminario Menor como vicerrector, luego fue Formador en el Seminario Mayor. Trabajó 10 años como juez de Instrucción en las causas en nulidad de Matrimonio, fue miembro de la Curia y después estuvo durante cuatro años en Burruyacu. De ahí fue enviado a estudiar a Roma, donde hizo la Licentura en Teología Moral, especializándose en el campo de la bioética. Parte de su tesis se basó en el genoma humano cuando salió el tema de la clonación. 

Barrionuevo habló de la situación de la Iglesia en la actualidad, aunque aclaró que "nunca se puede mirar solo una iglesia en particular sin ver el contexto de la iglesia universal". 

En este marco, dijo que "tenemos un Papa, un Papa argentino con un gran desafío a nivel universal, por lo tanto las diócesis siempre miran la línea inspirativa del papa de lo que está diciendo. Y el Papa ha puesto una línea de una iglesia servidora en salida, en clave de apostolado y Carlos (Arzobispo de Tucumán) perfectamente va a identificar ese camino porque es el mismo lineamiento que el Obispo ha puesto para que trabajemos". 

En cuanto a la iglesia tucumana, sostuvo que recién comienza el episcopado de Monseñor Sánchez, por lo que "es bueno plantear la vida de la fe de la iglesia en el pueblo tucumano.Dios hace las cosas en la historia y va marcando la identidad de su fe en el transcurso de la vida de un pueblo", afirmó. 

Asimismo, destacó que "Tucumán es un lugar donde las cosas se hacen posibles porque nosotros tenemos la bravura del tucumano. El tucumano no es fácil, somos belicosos por naturaleza, pero al mismo tiempo somos tipos convencidos cuando queremos tomar convicciones a la hora de decidir y hacer cambios". Muestra de ellos fue el Congreso Eucarístico o la marcha en contra del aborto a la que asistieron más de 100 mil personas.  

Respecto a este último tema, destacó la participación de los tucumanos en el debate que se está llevando a cabo en el Congreso. "No sólo es un tema de concepción especial, sino que es una motivación y una análisis de la realidad que lleva a que la gente tome conciencia y tome protagonismo también de su participación política en temas culturales o en temas de vida porque el tema de la vida no es un tema estrictamente religioso", insistió. 

A su modo de ver, el tratamiento que se le está dando a este tema "es un modo estratégico de los medios o de los opinadores de descalificarlo al tema. Como no lo pueden descalificar científicamente, lo descalifican en el mote religioso, entonces largan el tema religioso y forma parte de los esapcios del discurso de la comunicación", opinó. 

En un momento de la charla el sacerdote recibió el llamado telefónico de su padre Alfredo Mauricio, quien manifestó su júbilo al escuchar a su hijo. "Estoy contento porque estás con tanta actividad, difundiendo lo tuyo con fe, convicciones y trabajando todos los días para atender a los demás", expresó 

"Más que un hijo es un camarada leal que sigue el camino como yo lo había soñado", manifestó emocionado. A lo que Barrinuevo respondió: "yo soy el más parecido a mi papá, con mi padre somos muy cerebrales". 

Para finalizar y en relación a lo expresado anteriormente, subrayó que viene de "una familia militante en el pesanmiento, entonces yo hago de la fe una militancia cultural, es decir no me conformo con que la fe sea un ámbito de la vida religiosa y privada de la conciencia, sino que procuro también transmitir lo que es la acción de la fe en el cambio de la cultura, por eso me movilizo y tengo mis opiniones, y no tengo miedo a debatir, a discutir sobre cualquier tema. Sólo pido que se respete lo que yo le llamo "la epistemología de la fe", que significa dejar que también los que creen en algo razonen la realidad desde su perspectiva. Es un hecho real porque en el fondo de los grandes problemas siempre hay un tema religioso", reflexionó.   

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