Trump discutiendo con líderes empresariales de su país en la Casa Blanca.

Fue poco después de reinstalar castigos económicos a Teherán. Es un efecto del retiro de Washington del pacto nuclear con los persas.

Pocas horas después de que un primer arsenal de sanciones de EE.UU. contra Irán entrara en vigencia este lunes a la medianoche, el presidente Donald Trump advirtió al mundo horas después sobre las consecuencias de entablar intercambios económicos con el país persa.

“Cualquiera que haga negocios con Irán NO hará negocios con Estados Unidos. ¡Estoy pidiendo PAZ MUNDIAL, nada menos!”, tuiteó Trump este martes por la mañana.

La Casa Blanca reimpuso una primera etapa de sanciones contra Irán a la medianoche del lunes en Washington -luego de que se retirara en mayo del pacto nuclear firmado con Teherán, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China-, en un intento de incrementar la presión contra el país para negociar un acuerdo distinto al de 2015. Pero también pone en máxima tensión las relaciones con sus aliados europeos, ya que muchas empresas de la Unión Europea (UE) tienen negocios con Irán.

“Las sanciones ya han sido lanzadas oficialmente. Son las más dañinas impuestas nunca y en noviembre aumentarán a otro nivel”, tuiteó el presidente. En esta primera fase que ya entró en vigor, Estados Unidos busca impedir que Irán pueda comprar dólares o comerciar con oro y metales preciosos. También apuntó contra el comercio con determinados metales, materias primas y software industrial. También se vio afectada la importación de alimentos y alfombras iraníes a Estados Unidos.

En noviembre intenta ir más allá: quiere apuntar contra el sistema bancario y petrolero del país. Busca eliminar las importaciones de petróleo iraní de otros países y también paralizar el servicio internacional de pagos con Irán, lo que dificultaría mucho hacer negocios con el país persa.

El objetivo de las sanciones es, según Trump, “ejercer máxima presión económica” sobre Irán. Pero la medida tiene fuerte impacto en las empresas europeas porque las pone en la disyuntiva de tener que elegir entre el pequeño mercado iraní o el gigantesco de Estados Unidos.

“Estamos decididos a proteger a los operadores europeos que hacen negocios legítimos con Irán”, dijeron los ministros de Francia, Gran Bretaña, Alemania y la UE en un comunicado conjunto. Pero los esfuerzos no parecen haber surtido efecto ya que empresas como Daimler, la automotriz que fabrica los autos y camiones Mercedes Benz, dijo en un comunicado que suspendía sus actividades en Irán. Según la Cámara de Comercio alemana-iraní, cada empresa analizará hasta qué punto puede verse afectada por las sanciones.

El presidente iraní, Hassan Rohani, acusó a Trump de llevar a cabo una “guerra psicológica” contra su Estado. Dijo que quiere seguir suscripto al pacto original, pero solo si el resto de los países le garantizan que no sufrirá aislamiento económico con las sanciones que EE.UU. reactivó.

El Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, señaló ayer que EE.UU. sigue abierto a dialogar con los líderes iraníes, pero pidió que las negociaciones se centren en otras cuestiones además de la nuclear, incluyendo, lo que Washington considera “acciones beligerantes militares” iraníes en la región (en Siria y Yemen, por ejemplo) “y su programa de misiles balísticos vinculado al nuclear”.

Fuente: Clarín

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