Análisis con los testigos en el juicio.

Peritos analizaron el tipo de proyectil y la posibilidad de que hubiera impactado en otro objeto antes de rebotar y herir a la víctima.

En el juicio por la muerte del comunero Javier Chocobar, ocurrido el 12 de octubre de 2009, en tierras reconocidas a la Comunidad Chuschagasta pero reclamadas por una persona como propias, se debatió sobre los fragmentos de bala, el calibre de los proyectiles, la determinación de la trayectoria y la posibilidad de que hubiera impactado en algún objeto antes de rebotar y atravesar la pierna de la víctima.

Los acusados son Luis Humberto Gómez, ex policía; Darío Amín, quien dice ser dueño de las tierras porque su padre las compró en un remate en 1959; y el también ex policía Eduardo Valdivieso, que acompañaba a los dos anteriores el día del asesinato.

Andrés Mamaní no pudo declarar en el juicio por su delicado estado de salud. Mamaní quedó con secuelas gravísimas al haber recibido una bala en el abdomen y estuvo, la semana pasada, internado con una infección respiratoria.

En el juicio se leyó la declaración de la víctima: "Amín llegó junto a dos personas que no conocía, en una camioneta cerrada, tipo jeep. Nosotros estábamos ahí desde hacía unos 21 días, para que estos señores no pasen a tierras de la comunidad indígena, y habíamos puesto un portón". 

"Uno de los que acompañaba a Amín decía que venía en nombre de la Justicia, y (hablaba) con prepotencia, pero no mostraba ningún papel", continúa y agrega, "se acercaron por la cantera de laja, y comenzaron a discutir con su primo Emilio y su tío Delfín Cata. Gómez sacó un arma, disparó a los pies de Delfín y éste se le abalanzó para quitarle el arma. Amín también sacó un arma y empezó a disparar. Nosotros nos defendimos con piedras, como pudimos. Lo veo caer a mi tío Chocobar, y después me hiere a mí en el abdomen, a mi primo Emilio lo hiere también en ese momento". 

Luego fue el turno de testigos convocados por las defensas. Primero fue el subcomisario Rogelio Farías Sánchez, perito balístico que realizó las pericias a los proyectiles levantados en el lugar de los hechos.

El abogado Enrique Andrada Barone, defensor de Gómez, pidió permiso al tribunal para que el testigo sea interrogado por su defendido, dado que éste es instructor de tiro y perito. “¿En función de qué elementos dice que es la misma bala?”, lo increpó Gómez, luego de que Farías Sánchez expusiera su análisis de balística en el que determinaba que dos fragmentos del encamisado pertenecían a un mismo proyectil.

Después fue el turno de Elías Héctor Martín Iaconangelo, perito balístico de la Policía Federal. A él le pidieron que evalúe el informe de Farías Sánchez. El experto no refutó la hipótesis del informe anterior y confirmó que un fragmento encontrado era compatible con una pistola Taurus, como la que portaba Gómez. El juicio continúa y se espera que declaren nuevos testigos. 

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