El presidente Macron en un acto oficila en Bagnolet (AFP).

Está dotado con 8.000 millones de euros para los próximos cuatro años. Se centra en prevenir la precariedad y favorecer la autonomía a través del empleo.

Emmanuel Macron fue considerado “el presidente de los ricos” por otro ex jefe de Estado, Valery Giscard D'Estaing. El más joven mandatario de Francia prefiere ser recordado como “el presidente de los pobres”. Por eso va a pasar a la historia como el primero en crear un “salario universal de actividad”, que se pondrá en marcha en 2020.

Esta ley busca crear un sueldo universal fusionando el mayor número de prestaciones y ayudas posibles del Estado, que será enteramente responsable de él.

Así lo anunció Macron este jueves cuando lanzó su plan contra la pobreza, en una “rentré” difícil para él y su equipo de gobierno.

En ese salario universal, el Estado fusionará todas las ayudas que otorga (que son muchas) y los que la reciben tendrán más derechos pero también obligaciones. A él se sumará un contrato de compromiso y responsabilidades mutuas. No se sabe aún qué ayudas integrarán esa canasta del salario universal, en un país que tiene las más altas prestaciones sociales de la Unión Europea.

Macron dijo que será un “salario universal y garantía de un tratamiento igualitario en todo el territorio”, que deberá “ser concebido de manera concertada con todos los actores”.

El presidente francés diferenció su proyecto de “salario universal de actividades de proyectos” con el “salario universal”, que en ciertos países europeos está en los programas de algunos partidos o gobiernos.

Para él no puede haber salario universal sin contrapartida de su beneficiario. La palabra “actividad” significa que el retorno al empleo, adaptado a las características de cada uno, es parte fundamental del dispositivo. Para los sin empleo habrá un “derecho de acompañamiento” “Un contrato de compromisos y responsabilidades recíprocas será generalizado y firmado”, anunció el presidente francés. Prevé que “la persona que percibe este salario tiene la obligación de inscribirse en un plan de inserción laboral, que le impide rechazar más de dos empleos razonables de trabajo o actividad”, dijo el presidente.

En este plan de lucha contra la pobreza en Francia, buscará ayudar a los más modestos en encontrar un trabajo. Por eso las ayudas para cuidar los hijos se avanzarán inmediatamente, antes de esperar el reembolso del Estado y desde 2019. Las guarderías para que los padres puedan realizar una formación profesional, sin descuidar a sus hijos, crecerán de 40 a 300 en el 2020. La cantina escolar costará 1 euro.

Con una inversión de 8.000 millones de euros en cuatro años, busca lanzar un “quinquenato” más social después de que los franceses comienzan a sentirse decepcionados de sus reformas y no entienden a dónde conducen.

Macron eligió el rediseñado Museo del Hombre este jueves para explicar a los franceses que ha encontrado “muchos testigos “que han compartido con él su experiencia de la pobreza.”Los primeros de la cuerda no deben olvidar a los últimos”, dijo Macron. Para el presidente no hay personas primero si el resto de la sociedad no los sigue.

“Cuando uno es pobre, es algo que uno no elige. Cuando uno está en la pobreza, es el determinismo de todos los determinismos”, precisó el presidente, al recordar que se necesitan 6 generaciones para que un francés hijo de una familia pobre pueda acceder a la clase media.

En un sondeo realizado por Elabe, el 79 por ciento de los franceses ha expresado su escepticismo frente a la política de Macron. Tres de cada 4 franceses dudan de su capacidad de luchar contra la pobreza y juzgan que su política es “en favor de los más favorecidos”.

“Yo voy a liberar la energía de aquellos que pueden .Y proteger los más débiles, con nuevas protecciones individuales, adaptadas a nuestro época”, repetía el entonces candidato Macron en su campaña electoral.

En 2018 en Francia, el 38,3 por ciento de los desempleados se encuentra bajo la línea de la pobreza y el 6,4 por ciento de los que tienen un trabajo. El 34,8 por ciento de las familias monoparentales son pobres, lo que representan 2 millones de personas. El 23,9 por ciento de las familias con tres hijos también lo son.

En realidad, el 19,9 por ciento de los menores franceses son considerados pobres. La pobreza toca a los inmigrantes pesadamente, según el Observatorio de las Desigualdades. El 37,6 por ciento que viven en un medio inmigrantes son pobres y el 65,2 por ciento vive en las grandes ciudades o sus suburbios. Solo el 10 por ciento están residiendo en el campo.

Más de un francés sobre dos, que recibe menos de 1200 euros- el salario mínimo-, estima que tiene dificultades para alimentarse sanamente.

Fuente: Clarín

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