Los anticuerpos monoclonales ya se utilizan en el tratamiento de algunos tipos de cáncer y son un tipo relativamente nuevo de terapia dirigida.

Se encuentran en desarrollo dos estudios que mostraron por primera vez que mediante la administración de anticuerpos contra el virus del sida se logró suprimirlo por completo durante varios meses.

Con esperanza, pero con cautela, así recibe la comunidad científica la noticia sobre las investigaciones que se realizan en pos de hallar una nueva terapia contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

La revista Nature había publicado en 2016 un estudio en primates del que participó el investigador argentino Juan Pablo Jaworski, que daba cuenta de la posibilidad de erradicar la carga viral por varios meses, gracias a un tratamiento con anticuerpos monoclonales.

"Es un avance muy importante hacia la cura del sida. Ahora se puede contener la enfermedad usando distintas combinaciones de drogas antirretrovirales que, si bien permiten controlar eficazmente la replicación viral y restablecer la función inmunológica de los pacientes infectados, no son capaces de eliminar por completo al virus del organismo". Así se había manifestado en esa oportunidad Jaworski, investigador del Conicet y egresado de la Universidad de Buenos Aires.

Lo que ahora se supo es que dos nuevos estudios realizados en pocos pacientes mostraron por primera vez que la administración de dos anticuerpos contra el VIH logró suprimir por completo el virus durante varios meses.

Hasta el momento, el tratamiento con fármacos antirretrovirales logra una carga viral (cantidad de virus en sangre) indetectable y la presencia del virus de VIH en el organismo es tan baja que no se puede medir. "Los tratamientos antirretrovirales demostraron ser eficaces para inhibir la presencia del virus, pero la principal barrera para la curación es la permanencia del virus en los reservorios", explicó a Infobae la médica infectóloga Isabel Cassetti (MN 55583), quien calificó a los nuevos estudios como "muy promisorios teniendo en cuenta que los anticuerpos que naturalmente producen los seres humanos cuando se infectan con este virus no son suficientes para controlar la infección".

Lo que aún es motivo de duda es si esta terapia con anticuerpos "puede ser un complemento de los actuales tratamientos o podría en un futuro reemplazarlos", señaló la directora médica de Helios Salud y miembro del Comité Asesor del Programa Nacional de Sida y ETS de la Secretaría de Salud de la Nación.

Los dos estudios fueron realizados en The Rockefeller University de Nueva York. El publicado en Nature probó combinaciones de anticuerpos en 11 personas que habían logrado suprimir sus infecciones con antirretrovirales y luego dejaron de tomar su medicación. Nueve de ellas suprimieron el virus por debajo de los niveles de detección de las pruebas estándar durante un promedio de 15 semanas antes de que el VIH reapareciera.

El otro, que fue publicado en Nature Medicine, involucró a siete personas que no estaban en tratamiento y que tenían niveles relativamente altos de virus al inicio del tratamiento.

"Se sabe que si el tratamiento antirretroviral se suspende, el virus se replica -amplió Cassetti-. Ahora, el estudio en personas que estaban bajo tratamiento antirretroviral y cargas virales suprimidas quiere ver si suspendiendo la medicación el virus vuelve a aparecer o puede permanecer sin replicarse. Mientras que el otro estudio, que sólo trata a los pacientes con anticuerpos, apunta no sólo a controlar la replicación del virus sino que las células que lo contienen sean eliminadas".

"Se apunta a estrategias futuras de mayor control de la replicación viral y eliminación de los reservorios", explicó.

Sobre las expectativas de las investigaciones, consideró: "Hay que tener cautela acerca de las conclusiones de este estudio, pero sin duda es un avance; se necesita tiempo para analizar el alcance de los resultados finales".

En ese punto, el médico especialista en infectología y farmacología clínica Waldo Belloso (MN 76245) planteó que "estos nuevos desarrollos y aproximaciones terapéuticas que buscan la posibilidad de hacer una administración de anticuerpos neutralizantes efectivos constituyen un avance muy significativo, que se venía buscando hace tiempo".

En diálogo con Infobae, el especialista de la Sección Infectología del Hospital Italiano de Buenos Aires habló de tres puntos que deben darse para que estos avances puedan reflejarse en la práctica.

"El primer punto es la innovación, ver si ofrecen una alternativa distinta a lo que se conoce y son un avance significativo; el segundo es la aplicación (a qué pacientes se podrá administrar esto; con el correr del tiempo se definirá si es aplicable, en qué circunstancias, qué tipo de efectos secundarios presenta, etc.) y por último la accesibilidad (cuáles son las posibilidades ciertas de acceso, saber si va a poder ser utilizable por cualquier persona en el mundo)".

Belloso calificó el avance como "muy importante como innovación", pero reconoció que "debe ser tenido en cuenta en el contexto de prueba de concepto en que se encuentra, y tener en claro que podrán pasar muchos años hasta su utilización masiva".

Los anticuerpos monoclonales ya se utilizan en el tratamiento de algunos tipos de cáncer y son un tipo relativamente nuevo de terapia "dirigida". Los anticuerpos son parte del sistema inmunitario. Normalmente, el cuerpo crea anticuerpos en respuesta a un antígeno (como, por ejemplo, una proteína en un microbio) que ingresa en el cuerpo. Los anticuerpos se unen al antígeno para marcarlo con el fin de que el sistema inmunitario del cuerpo lo destruya. En el laboratorio, los científicos analizan antígenos específicos para determinar una proteína que corresponda al antígeno. Un anticuerpo se adherirá al antígeno que le corresponda de la misma manera que una llave encaja en su cerradura. Esta tecnología permite dirigir el tratamiento hacia células específicas, causando una menor toxicidad para las células sanas.

Fuente: Infobae

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