Sus propiedades pueden contrarrestar los mecanismos de resistencia y la patogenicidad bacteriana, volviendo a las mismas sensibles

Derivados de la fruta pueden servir para combatir diversas enfermedades infecciosas. Un descubrimiento por científicos del CONICET que puede ayudar a muchas personas.

Por su delicioso sabor, practicidad y fácil consumo, las mandarinas son un fruto tentador a la hora de consumirlo. Pero el fuerte olor que desprende, muchas veces hace considerar a las personas a cambiar de fruta, más si se la debe consumir en un entorno social y no en la comodidad de la casa.

Pero más allá de estas cuestiones prácticas y también de la importancia de sus propiedades nutricionales por su alto contenido de vitamina C, científicos argentinos vuelven a poner el foco en este fruto de invierno para destacar una de sus propiedades ocultas y muy beneficiosa para el ser humano.


Constanza Luciardi, becaria en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), es una de las autoras de un trabajo que demuestra que los aceites esenciales y terpenos alojados en la cáscara de la mandarina roja, conocida científicamente como citrus reticulata, funcionan como estrategias para combatir la agresividad de bacterias patógenas en el organismo y debilitar su resistencia a los antibióticos.

Según la conclusión de la experta en el estudio, la inclusión de tales derivados benéficos en productos de la industria farmacéutica o alimenticia -en dosis determinadas-, podrían favorecer a la salud humana en su duelo contra ciertas enfermedades infecciosas resistentes.

 

Detalles del descubrimiento tucumano

Los investigadores del trabajo comenzaron a estudiar distintos aceites esenciales que se constituyen por mezclas complejas de sustancias volátiles.

"Estudiamos principalmente terpenos, producidos por el metabolismo del vegetal, concentrándose en las cáscaras de estos cítricos. La búsqueda comienza a partir de conocer las virtudes de diversos productos naturales regionales, más allá de las nutricionales", explicó la doctora Elena Cartagena, investigadora en el Instituto de Biotecnología Farmacéutica y Alimentaria (INBIOFAL, CONICET-UNT), quien codirigió la investigación, junto al doctor Mario Arena.

Constanza Luciardi, Elena Cartagena y Mario Arena son los científicos del Conicet detrás del nuevo estudio sobre la mandarina



Y agrega: "Entre algunas de sus múltiples funciones, se destacan la actividad antifúngica, antivírica y antibacteriana en altas concentraciones y en bacterias de vida libre".

El avance destaca una particularidad que no había sido explorada: la capacidad de los aceites volátiles y terpenos de mandarina de atenuar la virulencia microbiana, a través de la interrupción de un mecanismo de comunicación bacteriana o Quorum sensing (QS).

Dicho de otra manera: actúan contrarrestando los mecanismos de resistencia y la patogenicidad bacteriana, volviendo a las mismas sensibles a la acción de los agentes químicos y a las defensas activas del huésped.
Así lo expresa la investigadora, a medida que detalla pormenorizadamente los resultados ya publicados en revistas internacionales como LWT- Lebensmittel-Wissenschaft&Technologie.

Los aceites en la cáscara actúan contrarrestando los mecanismos de resistencia y la patogenicidad bacteriana, volviendo a las mismas sensibles a la acción de los agentes químicos

"Los antipatogénicos tienen que combatir el QS que controla la producción de enzimas específicas-una de ellas es la elastasa, que degrada los componentes estructurales de los tejidos elásticos, facilitando la diseminación de la infección-, los pigmentos tóxicos, la movilidad y el desplazamiento bacteriano (swarming) y, entre los principales factores agresivos, el Biofilm", indicó Luciardi.

Este último se constituye por un conjunto de bacterias que operan coordinadamente y una matriz de polisacáridos, que ellas mismas producen y que las protege del estrés físico, químico y biológico, como también de las defensas del huésped, confiriéndoles, aproximadamente, una resistencia a antibióticos mil veces mayor que el que tienen las bacterias de vida libre.
Todos estos factores son los responsables de la cronicidad de los procesos infecciosos y de las infecciones intrahospitalarias difíciles de erradicar.

 

Una alternativa en la mejora de la salud

 

Los investigadores se muestran entusiastas por los beneficios que este nuevo conocimiento puede generar en un futuro cercano a las personas. "Es valioso y gratificante poder brindar alternativas poco convencionales que puedan favorecer a mejorar los tratamientos contra enfermedades humanas", remarcó Cartagena, que destacó que para el desarrollo de un fitoproducto, o bien de un nutracéutico, están en una etapa avanzada de investigación.

Por último, cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre las consecuencias de la proliferación de bacterias resistentes a múltiples antibióticos y de las patologías que desencadenan, tanto a nivel socioeconómico como de seguridad sanitaria.

Atribuye la problemática, sobre todo, a dos factores: el abuso y mal uso de los antibióticos, así como a la propagación de residuos de estos medicamentos a nivel ambiental. Ante esta perspectiva, el avance nacional representaría una alternativa natural y eficaz para ayudar a combatir enfermedades infecciosas con conciencia ecológica.

 

Otros beneficios conocidos

"Cubrir las necesidades de vitamina C es parte de un proceso fácil y rico. La cantidad de este suplemento en esta pequeña fruta puede variar por el tamaño o peso de la misma. El de una mandarina oscila entre los 50 y 100 gramos y su bajo aporte de calorías permite consumirlas en varias ocasiones durante el día", explicó a Infobae la nutricionista Denise Ferrero (MN 8428).

La mandarina, una aliada contra los resfríos

"El consumo frecuente de esta fruta en el desayuno, como parte de la vianda de los niños, snack en la oficina o merienda en la tarde puede contribuir con la prevención y menor duración del proceso de resfrío común. Además, evita que las personas caigan en una deficiencia nutricional y -consecuentemente- en problemas de salud", dijo la nutricionista.

La mandarina tiene muy baja concentración de azúcares. Su alto contenido en agua supera el del resto de los cítricos y solo posee un aporte calórico del 49% (el de la naranja es del 61%).

"Consumir dos o tres mandarinas diarias cubrirá las necesidades de vitamina C en el organismo. Es muy importante para embarazadas, fumadores, lactantes y diabéticos. Además, al ser antioxidante, previene enfermedades degenerativas", advirtió Ferrero.

Su pulpa contiene vitamina B, ácido cítrico, azúcar reductora y caroteno, que le confieren propiedades broncodilatadoras y antiinflamatorias. También ayuda a la digestión, por lo que es adecuada para el tratamiento de úlceras e infecciones estomacales.

 

Fuente: Infobae

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