Una pareja libre que vive a pleno su amor.

La actriz dijo que a los 40 años descubrió una nueva "sexualidad": sensata, honesta y plena.

Flor Peña contó cómo y cuando decidieron con Ramiro Ponce de León que el poliamor será el modo de llevar su pareja. “Rama y yo nos propusimos este modo abierto al comenzar la pareja. Hasta su llegada, yo creía en el amor-posesión. Mis infidelidades eran a sottovoce, como las del resto del planeta. Fui muy infiel, y se sufre”.

“Llegó Ramiro y fue mi master en el amor, en todo sentido. Me enseñó que puedo ser la más amagada a la distancia con dos palabras: intensidad y desapego. A los 40, y a partir de él, descubrí una nueva sexualidad: sensata, honesta, plena. Porque los dos somos muy sexuales. Él siempre fue una bomba, un tipo que hizo lo que quiso, que eligió su soledad. Al principio, él en Salta, yo en Palermo, hacíamos las nuestras con más facilidad. Pero al ir avanzando nos sentamos a charlar”, agregó.

Y contó los detalles de esa charla con su Ramiro, en la que acordaron la pareja abierta: “Dijimos: ‘Evidentemente, no hay mucha vuelta para sostener una pareja a la distancia. Lo nuestro tiende a ser un gran proyecto, por lo que nos merecemos honestidad total’. Esa es la clave de un buen cimiento. Ya habíamos hablado mucho sobre la monogamia y la verdad. Le dije: ‘¿Realmente creés que vamos a cog... toda la vida solamente el uno con el otro?’. Me respondió: ‘No’. Yo retruqué: ‘¿Entonces vamos a hacernos los boludos hasta que nos descubramos?’”.

“Así comenzamos a darle vuelta al asunto. ‘A ver… ¿cómo vamos a hacerlo?’, nos preguntamos. ‘¿Te va esto y lo otro? ¿Nos lo vamos a contar?’. Así planteamos ‘compartirnos’: avanzamos juntos sobre nuestras fantasías y ordenamos nuestra vida sexual, porque la amorosa está muy sólida. Si alguna vez nos dejamos, seguramente no será por una cama. Siempre supimos que estábamos unidos de un modo diferente al que tuvimos con otras parejas”, concluyó Peña.

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