El vencedor de la llave irá por la clasificación a la final ante Temperley.

El canalla derrotó a Newells por 2 a 1 en Sarandí y se acerca otra vez a la pelea por el título. El ex Atlético, Fernando Zampedri, marcó el segundo para el equipo de Bauza. Media ciudad de fiesta.

Lo que debería haber sido una fiesta imponente en los cuartos de final de la Copa Argentina se convirtió en un partido que pasó desapercibido. Newell´s y Rosario Central se vieron las caras en un histórico clásico que se desarrolló en la cancha de Arsenal de Sarandía puertas cerradas.

El escaso color que se observó detrás de las tribunas del Julio Humberto Grondona fue una muestra del pésimo espectáculo que tuvo el torneo más federal del país. La iniciativa de los Canallas con la pirotecnia azul y amarilla no alcanzó para opacar la carencia organizativa de las entidades de seguridad, ya que el triste silencio atentó contra un espectáculo que se tendría que haber consolidado como histórico.

En lo estrictamente deportivo, el temor a la derrota acompañó al flojo desempeño de los protagonistas. La pegada del Colorado Gil y la técnica de Fértoli fueron los únicos argumentos para romper la tensión. En Sarandí se gritaba mucho, se pegaba más de la cuenta y se jugaba poco.

 

En el complemento los de Edgardo Bauza encontraron el gol a través de una pelota parada. Un tiro de esquina ejecutado por Gil encontró el taco de Germán Herrera, quien festejó el 1 a 0 gracias a la displicencia de Fértoli. Justamente el mejor hombre de la Lepra no tuvo ninguna reacción cuando el delantero buscó el primer palo. Un error que tuvo un precio muy alto en la tarde bonaerense.

El golpe anímico dejó de rodillas al combinado rojinegro, dado que en la escena siguiente la sociedad conformada por Washington Camacho y Fernando Zampedri liquidó el pleito. El ex Racing abasteció al goleador con pasado en Atlético Tucumán para que el delantero domine y deje sin posibilidades a Alan Aguerre. Con el golazo, los del Patón comenzaron a sellar el boleto a la fase de los 4 mejores.

 

Con la llegada de las conquistas se desató el descontrol. La pierna fuerte, los trompazos y la impotencia obligaron a Patricio Loustau a expulsar a Paredes, Carrizo y Bernardello. En un partido desnaturalizado, el desenlace no podría haber sido otro. Caos, descontrol y locura, fueron los términos que caracterizaron al encuentro que concluyó con el descuento de Joaquín Torres que no pudo evitar la victoria canalla. Una vez más, la Chicago argentinav olverá a teñirse de azul y amarillo. Rosario es más Central que nunca.

 

Fuente: Infobae

 

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