El candidato asume el mantra nixoniano de "la ley y el orden" y dedica la primera jornada de la convención a la seguridad.

Donald Trump ha decidido hacer suyo el mantra nixoniano de la ley y el orden. El candidato republicano, a punto de coronarse como tal en la convención del partido que este lunes ha arrancado en Cleveland (Ohio), se ha arrogado el papel de sheriff de América en el fragor de unos días aciagos, marcados por las tensiones raciales. El empresario promete mano dura y victoria, un vago enfoque de la seguridad que se alinea con el de el resto de ámbitos, un acto de fe en su figura. Cleveland parece un fortaleza. Los conflictos raciales y los asesinatos de policías de la última semana en Baton Rouge y Dallas han alimentado el temor al devenir de las múltiples protestas organizadas y han sumido la zona en ese binomio imposible que se llama “calma tensa”. No hay un escenario mejor para el nuevo mensaje trumpista, que ha agitado el discurso del miedo de Bush tras el 11-S y ha decidido presentarse ante el mundo como el candidato de “la ley y el orden”.

La versión trumpiana de la ley y el orden defiende la tortura por ahogamiento en la lucha contra el terrorismo del ISIS, ha abogado por prohibir la entrada de musulmanes al país y culpa a Obama de una falta de liderazgo que a su juicio ha puesto al país en peligro. "Somos los candidatos de la ley y el orden", recalcó Trump este fin de semana, al presentar a su número dos, el aspirante a vicepresidente Mike Pence. (El País)

MS

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