En la última noche de las Convenciones Republicanas en Cleveland, Ohio, Trump presentó su “plan de acción para Estados Unidos” en el que abordó temas como el crimen y la violencia en el país norteamericano, terrorismo, inmigración y la comunidad LGTBI.

En un discurso encendido que contó con una introducción a cargo de su hija mayor, Ivanka, el candidato detalló la “humillaciones” que los estadounidenses tienen que atravesar por las acciones llevadas adelante por la administración de Barack Obama.

El plan “comenzará con estar seguros en casa, lo que significa barrios seguros, fronteras seguras y protección del terrorismo”.

En ese sentido, el republicano dijo que con él al mando en Washington habrá “un sistema de inmigración que funcione” y reiteró su intención de “construir un gran muro fronterizo para frenar la inmigración ilegal, lo que generó una de las tantas ovaciones que tuvo durante la noche, seguido por el grito multitudinario de “construir el muro”.

Para hacer que la vida de los estadounidenses sea “segura de nuevo”, adhirió “también debemos tratar las amenazas crecientes que enfrentamos desde afuera: vamos a derrotar a los bárbaros de ISIS”, lanzó consiguiendo otro fuerte aplauso.

“El día después de que asuma los norteamericanos despertarán finalmente en un país donde las leyes de los Estados Unidos se hacen cumplir”, aseveró en una exposición en la que mantuvo el tono presidencial.

Autoproclamándose el “candidato de la ley y el orden”, Trump sostuvo que será además “la voz” de las personas que fueron “descuidadas, ignoradas, abandonadas”.

Incluyendo además a los jóvenes y a las mujeres en su intervención, Trump hizo referencia al ex precandidato demócrata Bernie Sanders para abordar sus planes en lo que hace al comercio.

“Sanders nunca tuvo una oportunidad pero sus seguidores van a sumarse a nuestro movimiento porque nosotros vamos a arreglar su principal tema: el comercio”, dijo para luego atacar a Hillary Clinton por su posición en cuanto a los tratados de libre comercio con otros países.

Incluyendo a su familia en el discurso, que estuvo presente desde el comienzo en el Quicken Loans Stadium de Cleveland, el evento de aceptación de la nominación, anunciada oficialmente por el presidente de la cámara Baja Paul Ryan el martes, concluyó con el tradicional festejo acompañado con el lanzamiento de miles de globos azules, blancos y rojos.

Allí, se sumó también el candidato a vicepresidente, el gobernador Mike Pence, y su mujer.

La Convención Republicana que culminó el jueves por la noche con la coronación de Trump, será recordada también por algunas situaciones polémicas y por ser el escenario donde el partido mostró públicamente las fuertes divisiones que acarrea hace años.

El primer día de encuentro los delegados que se oponían a que Trump fuera su candidato a la presidencia, eligieron el centro del estadio como el lugar para dar su última batalla en el intento – fallido - para que el partido cambiara las reglas que los habilitara a votar libremente, generando una fuerte discusión entre el grupo Nunca Trump (Never Trump) y los que apoyan al ahora candidato.

El discurso por la noche de la mujer de Trump, Melania, sería el puntapié para una nueva controversia que ocuparía al día siguiente la atención de todos los medios de comunicación locales e internacionales por la similitud de algunas de sus palabras con la intervención de la actual Primera Dama, Michelle Obama, cuando en 2008 habló en la Convención Demócrata para apoyar al entonces candidato presidencial Barack Obama.

Con un fuerte trabajo por parte de la campaña de Trump para apagar los comentarios sobre la intervención de Melania, el encuentro partidario en Cleveland siguió su curso con la seguidilla de oradores en el horario central de la noche que dedicaron sus minutos ante las cámaras para, principalmente, mantener la línea de ataques contra la precandidata demócrata, Hillary Clinton, que perduraría toda la semana.

“Enciérrenla. Enciérrenla”, se convertiría en el canto de cada noche de los delegados y asistentes que no dudan en gritar que la ex secretaria de Estado debería estar tras las rejas.

Los altercados fuera de agenda seguirían el miércoles cuando uno de los invitados más esperados, el senador de Texas y ex precandidato presidencial, Ted Cruz, no apoyó a Donald Trump en su presentación.

El público no se lo perdonó y lo comenzó a abuchear sin dejarlo terminar sus palabras, mientras Trump hacía su entrada en el sector VIP del estadio. Ante los hechos, la mujer de Cruz tuvo que ser escoltada en su salida del Quicken Loans Arena.

Mientras tanto, en las afueras del estadio, las marchas y manifestaciones estuvieron presentes en todo momento desde antes que comenzaran las convenciones con un pico de tensión cuando el miércoles un grupo de activistas intentó quemar una bandera estadounidense y la policía se llevó a más de una docena de personas detenidas.

La próxima semana será el turno de los demócratas que llevarán adelante sus Convenciones en Filadelfia, Pensilvania, donde Hillary Clinton será nominada para pelear la Casa Blanca.

A partir de ahí, tanto republicanos como demócratas comenzarán una carrera de tres meses para salir a hacer campaña, recorrer el país y convencer a los estadounidenses que el 8 de noviembre la decisión del futuro del país está en sus manos. (Télam)

MS

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