Estuvo más de tres horas ante el juez Rafecas. Habló y luego respondió preguntas.

"La plata provenía de la política". Esa fue la respuesta de José López ante el juez Daniel Rafecas cuando le preguntaron sobre los bolsos con casi 9 millones de dólares que llevó al convento, la madrugada del 14 de junio, según pudo saber Clarín. 

El ex secretario de Obras Públicas declaró durante más de tres horas. Primero hizo una exposición y luego respondió varias preguntas. 

El objetivo principal de López eran intentar limpiar la imagen de su esposa, María Amalia Díaz, y de las monjas del convento de General Rodriguez, el único lugar donde encontraba la “paz”. Está muy dolido por la situación “injusta” que están atravesando. En la soledad de su detención, reconoció que no tienen nada que ver con los bolsos repletos de dinero. El ex secretario de Obras Públicas contó los detalles de la madrugada del 14 de junio. 

López fue trasladado bien temprano desde la cárcel de Ezeiza y llegó a los tribunales de Retiro a las 8 y media de la mañana.  Pasadas las 12 del mediodía fue subido al juzgado. 

El ex secretario de Néstor y Cristina Kirchner desligó a su mujer y a las monjas. Dos de ellas, María y Marcela, ya declararon como testigos. En el caso de Inés fue a indagatoria porque ayudó en el traslado de los bolsos. Todas coincidieron que no sabían del dinero y que la relación de López era directamente con el obispo Rubén Di Monte, una suerte de confesor, y con la hermana Alba, de 95 años. 

Diaz ya estaba imputada en la causa desde el comienzo, pero el escándalo le cambió su vida. Ahora vive recluida junto a su hija en el departamento de Recoleta. A pesar de las peleas, ante la Justicia no le soltó la mano a su marido. Y lo visitó tres veces en la cárcel (en las últimas dos semanas no lo pudo ver porque tiene que completar un trámite ante el Servicio Penitenciario).  

En la soledad de su celda, López repasó decenas de veces las imágenes de aquella noche. Reconoce que estaba perseguido por los servicios de inteligencia. Y sigue convencido de que lo siguió un auto en su trayecto al convento, aunque descarta la participación en la maniobra de un viejo conocido, José María Olazagasti, el ex secretario de Julio De Vido con un paso por la ex SIDE.

Según el testimonio de las monjas y de su mujer, López tenía que llegar al convento, para una suerte de retiro espiritual, cerca de las 21 horas. 

Su situación emocional mejoró en estos dos meses, pero sigue bajo tratamiento. A diario es visitado por psiquiatras y psicólogos. Las otras dos personas que lo ven en Ezeiza son sus abogados, Diego Sánchez y Fernando García.

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