Con 61 votos a favor, la Cámara alta decidió la separación del cargo de la presidenta elegida por el voto popular. Ahora, el Senado decide si se la inhabilita por ocho años para ocupar cargos públicos.

El Senado brasileño decidió con 61 votos a favor y 20 en contra la destitución de la presidenta Dilma Rousseff. Sin embargo, no se la inhabilita para ejercer cargos públicos por ocho años.

De un total de 81 legisladores, se necesitaba el voto de 54 senadores para que la jefa de Estado quede destituida por “crímenes de responsabilidad”. De este modo, asume como presidente el vice de Dilma, Michel Temer, un político del PMDB con baja aceptación.

La división de la votación fue por pedido de la defensa y se aprobó luego de un debate.

Mientras tanto, las calles son escenario de protestas y represión: muchos manifestantes bloquean accesos a San Pablo y otras ciudades importantes, además ocupan plazas y otros espacios públicos. Con consignas como “Fuera Temer” y “No al golpe”, expresan su apoyo a la Presidenta. Sin embargo, denuncian que están virtualmente "cercados" por la Policía Militar y que ya se han producido detenciones a las que califican como "los primeros presos del golpe".

GP.

Compartir

Comentarios