Gilda murió en 1996 en un accidente automovilístico. A 20 años de su fallecimiento, el mes pasado se estrenó su película

No es una historia totalmente desconocida, ni un secreto guardado bajo siete llaves para los fans. Pero para el público en general, que colmó las salas de los cines para ver Gilda, no me arrepiento de este amor, el filme protagonizado por Natalia Oreiro, quizás el dato hoy cobre relevancia.

Hay un mito en la historia de la cantante tropical. Gilda murió en 1996, en un accidente de tránsito en la Ruta 12, en Entre Ríos. Hasta ese momento, no era conocida a nivel nacional. Un ejemplo es el espacio que Clarín le dedicó a comunicar su fallecimiento: un recuadro chiquito, perdido en una página, en cuyo título ("Otra vez en la ruta de la muerte") ni siquiera se mencionaba a la artista. Es más, recién se hace alusión a su nombre en el tercer párrafo, el cual dice lo siguiente: "Los ocupantes de la casa rodante pertenecían al grupo bailantero 'Gilda'. En el choque murieron 7 pasajeros -6 mayores y 1 menor- y 11 resultaron heridos".

¿Pero cómo, entonces, Gilda pasó a ser un fenómeno? ¿En qué momento se generó el mito de su condición de santa pagana? ¿Cuál fue el detonante?

Quizás no sea el único motivo, pero hubo algo que colaboró mucho en la edificación de su mito, una historia con tintes sobrenaturales y que captó gran atención en su momento. Tras el accidente, al costado del colectivo, golpeado por el choque y la llovizna, habría sido encontrado por Reynaldo Lío, su representante, un cassette con un tema inédito: No es mi despedida. ¿Casualidad o premonición?

Tan sólo un mes atrás, Lío convalidó esta historia a Infobae. Dijo: "Ese cassette contenía el tema No es mi despedida y otras canciones que Gilda estaba preparando para un nuevo álbum. Era una maqueta, no era un trabajo terminado y no estaba grabado en estudio. Era algo preliminar. Por medio de la tecnología, lo técnicos en sonido lograron separar la voz de Gilda de la música, lograron dejar la voz como si estuviera cantando a capella. Luego, Toti (Giménez, su productor y pareja en aquel momento) compuso la música y finalmente sacamos un álbum póstumo de Gilda con la discográfica Leader Music, que se llamó Entre el cielo y la tierra".

 

 

Ahora bien, justamente Toti Giménez, quien es mencionado por Lío en esa nota, tiene un recuerdo totalmente diferente de los hechos. "Ella ya no quería cantar. Estábamos en julio y puso como tope diciembre. (Su carrera) ya no le cubría las expectativas económicas a las que ella aspiraba. Cuando pasó el accidente, yo me acordaba que tenía la cinta acá en casa", aseguró en una entrevista que dio en 2011 para el diario Muy, y que generó polémica también por otras cuestiones.

En esa nota, además, cuando se le pregunta si es cierta la historia del cassette, él es contundente: "Imaginate vos que un cassette no puede estar ni un día abajo de la lluvia ni de nada. ¡Un cassette! Yo lo tenía acá en mi casa, en una Portaestudio de cuatro canales", sostiene. Y agrega: "La compañía eligió hacer eso como medio promocional, qué sé yo. A mí mucho tampoco me convencía".

La letra de la canción de Gilda dice lo siguiente: "Quisiera no decir adiós, pero debo marcharme / No llores, por favor no llores, porque vas a matarme / No pienses que voy a dejarte, no es mi despedida, una pausa en nuestra vida, un silencio entre tu y yo / Recuérdame cada momento, porque estaré contigo / No pienses que voy a dejarte, porque estarás conmigo / Me llevo tu sonrisa tibia, tu mirada errante / Desde ahora en adelante, vivirás dentro de mí / Yo por tí, volveré / Tu por mí, espérame".

Los fans de la cantante sostienen que la letra fue escrita como homenaje a dos fans (Juanita y Shomara), que la ídola de la cumbia tenía en Bolivia, y que es mentira que ella le cambió la letra a último momento, otra de las cosas que trascendió tras su fallecimiento.

¿Premonición o marketing? ¿Fraude o realidad?

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