El arzobispo de la provincia ofició una misa para el entorno de las víctimas; los dos nenes internados se recuperan lentamente

 

En medio del dolor por la masacre femicida, la Iglesia de Mendoza exhortó a la población a acabar con las agresiones y a comprometerse con la paz porque "todos tenemos alguna responsabilidad".

"Basta de violencia", fue el mensaje de monseñor Carlos María Franzini, arzobispo de la provincia, en una ceremonia religiosa especial que se realizó anoche para familiares, amigos y vecinos de las víctimas del barrio Trapiche de Godoy Cruz, quienes rezaron para que sus almas tengan el descanso eterno.

"Para erradicar la violencia de nuestra vida familiar y social y para que sea posible la paz, todos tenemos que hacer algo. Es cierto que en este clima de violencia todos también tenemos alguna responsabilidad", expresó el religioso durante la homilía en la parroquia Nuestra Señora de Monserrat, ubicada en calle Joaquín V. González, de Godoy Cruz, y exclamó: "Basta de violencia, en todas sus expresiones. La violencia tiene que ser anulada porque solo engendra más violencia".

Los crímenes de Claudia Arias (30), ex pareja del homicida Daniel Zalazar; Marta Ortiz (45), tía de la joven, y Silda Díaz (90), la abuela, no dejan de conmocionar al país, por lo que la grey local decidió acompañar a la familia de los fallecidos, quienes se mostraron en los últimos días apegados a la fe. La mamá de Claudia, Miriam Ortiz, expresó en las últimas horas que Dios y la oración los mantienen en pie y que ahora junta fuerzas para velar por el cuidado de sus nietos.

Los nenes internados se recuperan

Dos de los menores, la beba de 9 meses y el nene de 11 años, quienes fueron atacados a cuchillazos por Zalazar, se recuperan lentamente en el hospital pediátrico Humberto Notti, por lo que ya pasaron a sala común. Los otros dos chicos, el nene de 9 años que logró dar aviso de la masacre y desactivar una tragedia aún mayor, y la niña de 13 años, que la noche del crimen se encontraba en la casa de una amiga, no se separan de Miriam en ningún momento.

Ante la impotencia y el dolor en el rostro de los presentes en la misa, Franzini apostó al diálogo, la comprensión y el amor, evitando caer en la justicia por mano propia. "Cuando la violencia se despliega sobre un grupo frágil, como las mujeres, nos impacta. Tenemos que generar desde el amor caminos alternativos", concluyó el principal representante de la Iglesia mendocina, quien pidió "respeto por las instituciones judiciales y para las víctimas del dolor imitar a María".

G.I

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