Se cumplen 35 años del hecho, ocurrido en 1982 durante la Guerra de Malvinas. Fue alcanzado por dos torpedos fuera de la zona de exclusión. Murieron 323 tripulantes.

Hoy se conmemoran 35 años del hundimiento del Crucero General Belgrano, ocurrido en 1982 aproximadamente a las 16, en la latitud 55°24´S y longitud 61°32´W, fuera de la zona de exclusión establecida por Gran Bretaña desde el inicio de la guerra por las Islas Malvinas.

La nave fue atacada por el submarino nuclear inglés HMS Conqueror y en su casco impactaron dos torpedos que provocaron su hundimiento en menos de una hora y ocasionaron la muerte de 323 tripulantes, casi la mitad de los caídos argentinos en el conflicto bélico del Atlántico Sur, que se cobró la vida de 649 combatientes argentinos.

De los 1.093 tripulantes del buque, sólo 740 fueron rescatados con vida luego de permanecer casi tres días en sus balsas, a la deriva, en las heladas aguas del Atlántico sur. 

Es considerado por muchos como un crimen de guerra porque la nave fue atacada cuando se encontraba fuera del área de exclusión de 150 millas alrededor de las islas, que había sido impuesta unilateralmente por los ingleses. 

Orden

Aquel 2 de mayo, la primera ministra británica Margaret Thatcher ordenó al ministro de Defensa inglés, John Nott, que transmitiera al Almirantazgo inglés la directiva dirigida al comandante del submarino nuclear británico `Conqueror`, capitán de fragata Christhopher Wreford-Brown, de torpedear y hundir al Crucero General Belgrano. 

En cumplimiento de esa orden, a las 15.57 de ese 2 de mayo, Wreford-Brown, a una distancia de aproximadamente 1.400 yardas, hizo disparar dos torpedos MK-8, con una carga explosiva de 365 Kg-Tórpex cada uno de ellos, contra el crucero. 

Diez minutos más tarde, el comandante del Crucero decidió que no se podía hacer otra cosa que dar la orden de abandonar el barco. Entonces se lanzaron 70 balsas autoinflables, que podían contener veinte hombres cada una. Los techos anaranjados de las balsas parecían un collar rodeando al buque para protegerlo. 

Una hora después de haber sido tocado, el Belgrano se dio vuelta y se hundió. 

"A las 15.30, 15.45 el encargado del grupo me dijo que me hiciera cargo de la guardia y que él se iba a encargar de levantar a los relevos. Fue la última vez que hablé con él porque cuando recibimos el primer impacto él estaba despertando a los muchachos. Estaba junto a Osvaldo Fernández que gracias a Dios se pudo salvar y hoy está transitando conmigo este largo camino que es el objetivo de honrar a los 323 héroes que ofrendaron su vida por nuestra soberanía y por nuestra patria". relató desde Punta en LV12 Segundo Váldez, tucumano sobreviviente del Crucero Belgrano. 

"Fue muy doloroso", afirmó. Y añadió: "yo era cabo primero, iba a cumplir 24 años, hacía dos años y medio que estaba a bordo del Crucero, lo conocía como la palma de mi mano".

"Después estuvimos más de dos en la balsa. Fue durísimo. La temperatura ambiente era de -12ºC y lo que hacía todo más terrible era el viento de casi 100 kilómetros por hora", precisó.

"El 22 de abril llegamos Ushuaia para aprovisionarnos de víveres y combustibles hice cuatro cartas: una para mis padres, otra para mi hermana, una a la que hoy es mi esposa y otra a sus padres. A mis padres les mentí, les había dicho que no se preocuparan por mí, que yo no iba a participar en el conflicto. Cuando estaba en la balsa me la pasé pidiéndole perdón a Dios", confesó entre lágrimas.


"Estoy esperando que las autoridades de San Miguel de Tucumán algún día me inviten y que pueda contar la historia ahí también", finalizó.

GP.

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