Se trata de Fernando Cartasegna, quien había sido golpeado y amenazado el último fin de semana.

Cartasegna apareció en su despacho golpeado, atado y con un soga al cuello en un hecho confuso. Ya fue revisado por un médico y está fuera de peligro. 

El fiscal ya había sido golpeado y amenazado el sábado por la mañana cuando regresaba a su casa en la ciudad de La Plata tras un operativo. Allí, fue abordado por dos hombres y una mujer.

Julio Conte Grand, procurador de la provincia de Buenos Aires, contó que la oficina del fiscal estaba cerrada con llave, y que en ese momento Cartasegna no tenía custodia porque se encontraba en el interior de su despacho, solo.

El procurador señaló que fue un hombre el que atacó y amedrantó este miércoles al fiscal. Señaló, además, que "escribieron Nisman" en el despacho.

"El hombre de adelante me hablaba como policía, no muy prolijo, y el de atrás me pegaba. Como tenían un hierro, mucho no podía moverme, solo trataba de que no se pusieran tan nerviosos. Me sacaron de mi eje cuando me hablaron de mi hijo", relató.

Cartasegna contó además que quisieron llevarse su celular, pero que al explicarles que no lo iban a poder utilizar porque se desbloquea mediante su huella dactilar, lo amenazaron diciéndole que se iban a llevar el dedo del fiscal "de recuerdo".

Asimismo, reveló que durante el ataque le dijeron que era por la investigación a "los caranchos", denominación que se le da a los abogados que se dedican a intervenir en accidentes de auto para cobrar seguros, y que en la investigación que lleva adelante el fiscal Marcelo Martini se habrían encontrado vínculos con los policías bonaerenses encargados de repartir coimas.

"Hay algo ahí que debe ser muy importante, o bien es de poca monta y por eso este ataque tan burdo de empapelar varios lugares con mi foto", añadió en referencia a los panfletos que fueron arrojados en los que aparece su imagen con la leyenda "conozca al próximo Nisman".

GP.

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