El crack del Barcelona le dio los botines de la final del Mundial de Clubes.


El 20 de diciembre de 2015, Marcelo Barovero se anticipó a la Navidad y le hizo un regalo muy especial a su hijo Agustín: los botines de Lionel Messi. "Después del partido me lo crucé en los pasillos de los vestuarios y le pedí si me podía cambiar el buzo con Bravo. Le entregué el mío y, a los pocos minutos, llegó con el de Bravo y un par de botines en la mano. 'Son para tu hijo', me dijo. Me quedé mudo de admiración", relató el arquero de River sobre la inolvidable experiencia que vivió en el Mundial de Clubes de Japón.

En una entrevista con El Gráfico, Barovero reveló que su hijo siempre le preguntaba cuándo iba a jugar frente a Barcelona, y cuándo le iba a atajar un tiro a Messi. Y ese día llegó. Fue cuando a los 11 minutos del prime tiempo, la Pulga recibió de Andrés Iniesta y sacó un remate fuerte y esquinado que tenía destino de gol. Pero Barovero voló y la sacó al córner. Acto seguido, el crack del Barcelona se acercó y felicitó a Trapito.

"Le cumplí el sueño a mi hijo". Sí, después de esa monumental atajada, Barovero le contó a Messi el secreto familiar. Luego, durante el partido, no se cruzaron más. Solo se saludaron cuando Barcelona festejaba el título. "Hubo mucho respeto de todo el equipo del Barcelona. Cuando terminó el encuentro me acerqué a felicitarlos. Le pedí a Lionel la camiseta, pero se habían anticipado, llegué tarde", indicó Barovero. 

Ya en el vestuario, Barovero recibió los botines de Messi, les sacó una foto y se la mandó a su hijo Agustín. "¿Adivina de quién son?", escribió el capitán de River. "Jamás me imaginé que Messi iba a hacer eso. Un gesto del más grande. Cuando llegué, se los di y me pidió que los guarde con mis cosas, en el museo que tengo". 

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