“En el Bailando voy a representar a todas las mujeres reales”, dijo antes de presentarse en el megasespectáculo. Su partener será Facundo Arriaga. Los dirige la coach salteña Sabrina Sansone.


La pareja del Bailando por un sueño 2017 que retiene el corazón del norte argentino saldrá a la pista el próximo jueves y las expectativas van in crescendo. 

Gladys La Bomba Tucumana (52) y el bailarín Facundo Arriaga se encuentran ensayando bajo la dirección de la coach salteña Sabrina Sansone, directora de la escuela musical y acrobacias aéreas Saltadanza. Haciendo una pausa de sus prácticas de baile la cantante tropical le contó que la más maravillada por la convocatoria al ciclo de Marcelo Tinelli fue ella misma. 

“Me llamaron por teléfono y atendí lo más naturalmente porque no tenía en la agenda el número. Era una productora de Ideas del Sur que me dijo que quería hablar conmigo porque tenía la propuesta de que esté en el Bailando. La verdad es que lo pensé muchísimo, porque es como que colgué los guantes con el baile. Yo canto, pero no soy bailarina y estaba indecisa porque tampoco quiero pasar papelones, tengo una carrera y lo pensé. Pero debido a las insistencias y a la familia, que me decían: ‘Dale, hacelo, está bueno, te va a hacer bien, andá a divertirte’, acepté y firmé”, relató.

Con tres décadas de carrera y 52 años, Gladys llega al escenario por veces desprejuiciado, otras caótico y siempre polémico del Bailando con grandes condiciones para desempeñar un excelente papel. Acaba de ser nominada para los premios Carlos Gardel en el rubro mejor álbum artista femenina tropical por “Cosecharás tu siembra”, pero también su vida personal desatará pasiones y creará empatía entre el público. 

La Bomba está en pareja hace cuatro años con un futbolista de 28 años, cuida de su madre afectada por el mal de Alzheimer, es muy compañera de su hijo Santiago (24) y derrocha carisma y simpatía. Precisamente fue su hijo, también cantante tropical, la voz que más escuchó para firmar el contrato con el Bailando. “Me dijo: ‘Andá mamá, divertite. Está bueno que te pase esto a esta altura de la carrera’”, sintetizó. Por sus antecedentes resulta muy factible imaginarse a la lengua más afiliada del jurado de este año, la del mediático Marcelo Polino, diciéndole: “Gladys, sos un desastre”, “La Bomba, la Bomba, pero que explote”, “¡Volvete a Tucumán a cantar!”. 

Consultada acerca de cómo canalizará la presión propia del show junto con las emociones de estar lejos de su madre que vive con ella en Tucumán- fue contundente: “Si es para fastidiarme o renegar, no, porque yo tengo un nombre y me conocen en todo el país. No es que lo necesito tanto al Bailando, pero es un gran desafío para mí, primero porque ya soy grande y es muy difícil coordinar las cuentas del baile”.
 
Justamente durante su carrera, Gladys se movió con gracias y sensualidad, más bien con movimientos acompasados y a tono con su música, que le nacían naturales. Ahora enfrenta un trabajo de concertar miembros superiores e inferiores, espalda, cabeza, caderas y pies para formar un conjunto armonioso con su bailarín. “¡Facu y Sabri me tienen una paciencia! Cada día voy mejorando un poquito, porque soy dura y la verdad es que yo no creí que fuera tan difícil. Cuesta, cuesta mucho”, se sinceró.

Calentando el ambiente

La cantante tropical más famosa de la década del 90 y reconocida por su hit “La pollera amarilla” viene generando atención entre la prensa por las últimas notas que ha concedido. Por ejemplo, cuando desmereció a Gilda en el programa de Ángel de Brito, al opinar que si no hubiera muerto a temprana edad “hubiera sido una más del montón, no una número uno”. 

También se puso “picante” en el diván de Verónica Lozano, durante el programa “Cortá por Lozano”, donde dijo que hacía cuatro meses que no tenía actividad sexual. 

Por último, en “Este es el show” el jueves pasado opinó que “Agapornis la rompió, pero por ahí sucede con los artistas tradicionales que al surgir un nuevo grupo sienten un poco de celos”, para después rematarla con un “cuando Agapornis tenga 34 años de carrera como yo serán mis colegas”. 

Sin dudas las personalidades sin filtro combinan con el Bailando, pero ella asegura, con su voz dulcísima, que solo es “muy honesta” y que representará a la “mujer real”. 

“Me preguntan siempre cosas que me dejan mal parada, pero soy amor y paz. No llego por escándalo, por nada que otra gente llega al Bailando. Me gusta que sea así, tener una imagen ya formada, una forma de ser que todos ya me la conocen porque hace años que me dedico a la música y está bueno que vean esa faceta y que vean que se puede, a pesar de que soy grande y todo eso. Voy a estar representando a todas las mujeres reales de la casa, a las gorditas, a las petisitas, a las morochitas. Esa voy a ser yo, la que voy a representar a la mujer del hogar, no a las que están talladas y tienen las piernas larguísimas”, expresó.

Por último, se refirió también a los dimes y diretes entre las participantes famosas del “Bailando”. “Yo soy una mujer sensible, con una madre que está enferma de Alzheimer, con un único hijo que ya no vive conmigo. O sea que estoy siempre sensibilizada por todo, soy muy llorona, es decir, que el ‘Bailando’ no va a ser el que me saque lágrimas. No soy peleadora, tenés que hacer mucho para que me enoje. No es mi intención de irme a pelear con nadie. Yo voy a hacer lo mío y a esperar el puntaje, y si alguien del jurado busca en mí la lengua o algo no la va a encontrar porque no es mi estilo, no tengo necesidad de hacer eso o de vender algo”, aclaró. 

También se tatuó “Cosecharás tu siembra” en el antebrazo derecho. Acerca de ello, enfática, con las cuerdas del alma afinadas por igual por una infancia difícil y por una carrera exitosa señaló.

Este jueves, a partir de las 22.30 por El Trece, se podrá empezar a ver qué sembrará Gladys y qué cosechará del Bailando por un sueño 2017.

G.I

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