Sonia vive en San Rafael y desde 2011 está en la lista del Incucai a la espera de un donante. Un amigo suyo se ofreció a donarle el órgano y por ahora la Justicia autorizó los estudios previos.

En 2001 Sonia Laurencio ingresó en la lista del Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), a la espera de un riñón que le permita abandonar la diálisis. 

A los dos años, le detectaron a Sonia una deformidad genética en uno de los riñones, y con el tiempo perdió también el funcionamiento del otro órgano. Tiene una hija de 12 años y desde 2011 se realiza diálisis tres veces por semana, cuatro horas.

También entró en la lista de donantes cadavéricos porque no tenía ningún familiar compatible. 

Frente a esa necesidad y a la falta de un familiar compatible, un amigo suyo, Ariel Villafañe, se ofreció a donarle el órgano.

Por ahora, la Justicia de Mendoza emitió un fallo a favor de los dos para que se puedan realizar los estudios genéticos, previos a la donación. 

Sin embargo, también necesitan de un juez que les permita hacerlo ya que la ley de trasplante sólo autoriza la ablación de órganos o materiales anatómicos en vida con fines de trasplante en caso de que el receptor sea pariente consaguíneo o por adopción hasta el cuarto grado o cónyugue.

“Mi amiga (hermana de Ariel) era la que quería darme, pero no teníamos el mismo grupo de sangre y él dijo que sí, que lo quiere hacer. Yo no quería hacerlo me daba mucha cosa, es algo que no se explica”, dijo Sonia a Cadena 3 de Córdoba

"Yo nunca le pedí a nadie, es algo que uno no pide. Si aparecía alguna persona que me lo quisiera dar, perfecto, yo no puedo estar pidiendo un riñón. Esto surgió así de amistad, yo al principio no quería, no me parecía, no quería hacerlo, ellos me insistieron hace mucho. Su mamá vive hace 20 años con un sólo riñón, y vive una vida normal. Yo tenía miedo de que a él le pasara algo, pero él me dice que no le va a pasar nada", comentó también a Diario UNO de Mendoza.

Por su parte, Ariel aseguró: "Estoy muy feliz con el fallo, muy contento. Se puede hacer una vida normal con un solo riñón, tengo de testimonio a mi propia madre. Nunca en este tiempo dudé de mi decisión de donar".

A pesar de tener la autorización legal para hacerse los estudios genéticos falta el fallo que le diga al Incucai que pueden hacerse el trasplante.

Sonia es jubilada por Anses por invalidez y trabaja en un cotillón junto a su madre haciendo tortas.

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