Lo reveló el cacique de La Curvita, donde viven unas 700 personas entre adultos y niños. Dice que nunca vio algo así.

El río Pilcomayo alcanzó su pico histórico de 7,25 metros y ahí se quedó. Mientras tanto los pobladores que sufrieron las inundaciones ya analizan, por temor, construir sus comunidades en otros territorios.

El que lo dice es Rogelio Segundo, cacique de la comunidad La Curvita, donde viven unas 700 personas entre adultos y niños. El hombre cuenta que nunca vio algo así en su vida y que tuvo mucho miedo: “Intentamos resistir como pudimos, pero en un momento el agua era cada vez más y ahí cuando ya nos llegaba a la cintura decidimos irnos”.


Como pudieron, escaparon. Algunos nadaron, otros esperaron que los rescataran con botes. Lo que para ellos está claro es que allí no volverán: “Es ancestral ese lugar por eso para nosotros es sagrado, pero no podemos volver. No queremos vivir lo mismo de vuelta”.

Para esa comunidad, la opción entonces será buscar otro lugar donde armar sus casas: “Tendremos que ver un terreno más alto, sin alejarnos del río que es quien nos alimenta y de lo que vivimos, pero no en el mismo lugar”. Para muchos, el Pilcomayo pasó de ser un aliado a el enemigo más temido.


Los especialistas explican que la atención hay que ponerla en lo que ocurre en Bolivia, especialmente en Villamonte, desde donde baja el agua hasta este territorio.

“Debemos entender que en condiciones normales, que Villamonte tenga tres metros de profundidad para nosotros ya implica un alerta y la realidad nos muestra que hace 24 horas que los niveles se mantienen por encima de los cinco metros”, explicaron en Defensa Civil. Para allí tampoco está anunciado lluvia en los próximos días. Pero el río no baja y la espera se hace cada vez más larga.

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