El escándalo de Facebook y la compañía británica Cambridge Company destapó una realidad preocupante para la democracia: la capacidad de manipulación de unos pocos que concentran grandes monopolios.

Esta semana, la red social más utilizada en el planeta se encuentra en el foco de un grave conflicto político. Estados Unidos y Gran Bretaña lanzaron investigaciones para resolver las acusaciones contra Facebook por la utilización de datos privados para fines políticos. Definitivamente el imperialismo tecnológico está al descubierto.

Un documental grabado por un periodista británico expuso al presidente ejecutivo de Cambridge Company, Alexander Nix, y a sus subdirectivos, Marx Turbull y Alex Tayler en una reunión donde se referían a sus estrategias de manipulación electoral. Estas declaraciones dejaron a la vista, la responsabilidad de Facebook  al brindarle datos de 50 millones de usuarios para la campaña presidencial de Donald Trump. Se descubrieron intervenciones de esta compañía en Gran Bretaña, Francia, Nigeria, Kenia, República Checa, India y Argentina.

Curiosamente en medio del escándalo internacional, en nuestro pais,el gobierno nacional anunció la creación de una unidad especial para la obtención de "big data", llamada Unidad de Opinión Pública y estará a cargo del Jefe de Gabinete Marcos Peña. Se informó que sus funciones serán : elaborar un plan de seguimiento de la opinión pública, recabar informacion sobre las demandas de los ciudadanos, evaluar el nivel de conocimiento de las políticas de gobierno y generar información cuantitativas sobre la implementación de las medidas. 

¿Qué sucede cuando los ciudadanos se convierten solo en "usuarios"? Las redes sociales son empresas con fines económicos y su poder en las construcciones de las subjetividades colectivas es cada vez más incontrolable. Los grandes monopolios de la tecnología se preocupan por la inferencia que puedan tener los Estados en su negocio, pasando por alto la utilización del poder del sector privado en favor de sus intereses. La política no deja de ser ajena a este sector de unos pocos. Por otro lado, los grupos que detentan el poder del Estado tienen la capacidad de vulnerar y tergiversar sus acciones y agencias para el beneficio electoral propio. 

Según la Nación, en Argentina, Facebook es la red más utilizada, Whatsapp tiene aproximadamente 1300 millones de usuarios e Instagram cuenta con 700 millones de usuarios. Sean Parker, el primer presidente de Facebook asegura "Está diseñado para explotar las vulnerabilidades de la psicología humana. Las redes sociales se diseñan pensando cómo consumir la mayor cantidad de tiempo y atención posible de los usuarios. Eso se hace dándote un poquito de dopamina cada tanto, cuando alguien pone me gusta o comenta una foto o un posteo. Esto te lleva a querer sumar a vos tu propio contenido, para conseguir un feedback de validación social".

Los perfiles personales de cada usuario son plataformas claves para las campañas electorales. La validación social en cada posteo permite medir el termómetro de las opiniones de la sociedad y crea una sensación de cercanía permanente entre el candidato y el ciudadano que elige.   

El poder de las redes sociales es un hecho que no podemos pasar por alto. Es clave el reconocimiento de ellas como actores que conviven con los ciudadanos en los tiempos actuales. Debatir sobre su control y regulación es un tema que no debe quedar fuera de agenda por el bien de las democracias.

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