Es por la construcción del complejo penitenciario de Ezeiza. Se trata de $1150 millones que el Estado les pagará a las empresas que realizaron la obra.

 

 Las deudas contraídas por otras administraciones es una de las tareas que más le molestan al presidente Mauricio Macri , como señaló él mismo con vehemencia cada vez que el país cosechó fallos adversos en tribunales internacionales. Pese a su molestia, parece decidido a remendar las cuentas en rojo con acreedores del Estado para que los dueños del dinero le vuelvan a prestar atención a la Argentina, aún si esos pasivos tienen dos décadas encima.

En la última semana del mes pasado los ministros Nicolás Dujovne (Hacienda) y Germán Garavano (Justicia) se comprometieron por escrito con un conjunto de empresas privadas comandadas por Techint (el grupo económico privado más grande del país, a cargo de Paolo Rocca ) a saldar una deuda de $1150 millones que tiene el Estado por la construcción del complejo penitenciario de Ezeiza. Allí están algunos de los presos célebres del kirchnerismo, como Lázaro Baéz, el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime y José López.

En otros términos: para embellecer al país frente a los inversores que busca convocar, Macri se hará cargo de un pasivo que contrajo su lejano antecesor Carlos Menem a fines de los años '90.

El derrotero de esa deuda funciona como un ayuda memoria para recordarle a los hombres de negocios por qué deben tener cuidado al momento de decidir poner dinero en la Argentina. La construcción de la cárcel se decidió en 1998, atravesó el tormentoso 2001 y se entregó poco después de la llegada de Néstor Kirchner al poder.

Veinte años después del inicio de la obra, las empresas cobrarán el 90% de la deuda en títulos del Estado (los denominados Bonos de la Nación Argentina en Pesos Badlar Privada + 200 pb Vencimiento 2022), para lo que hará una ampliación de la emisión que se hizo en marzo del año pasado.

La Casa Rosada considera que medidas de este tipo favorecerán la llegada de inversiones mediante proyectos de participación público-privada, una de sus grandes apuestas para hacer obras sin recargar el presupuesto nacional.

 

Fuente: La Nación

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