Sergio Matarella hace una ronda de consultas para una coalición compuesta solo por grillinos.

Un mes después de las elecciones más inciertas de las últimas décadas, Italia se encuentra en manos del presidente de la República, Sergio Mattarella, para fabricar una salida al embrollo surgido de las urnas el 4 de marzo. Di Maio apunta a La Liga para forjar una alianza de ruptura.

la formación de Luigi Di Maio se propone volar por los aires la cohesión de sus rivales para atraer a los 88 diputados que le faltan y llegar al Palazzo Chigi.

El nuevo artefacto nacería con un veto: Matteo Salvini, debería romper su coalición con Forza Italia o convencer a Silvio Berlusconi para que diera un paso atrás y no apareciese en una fotografía que sería tremendamente tóxica para el electorado grillino. Para Di Maio es solo una cuestión de tiempo que eso suceda.

Berlusconi tiene poco margen. Si fractura su vieja alianza con La Liga, su partido corre el riesgo de ser engullido en todas las regiones donde gobiernan juntos en el norte de Italia.

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