Gastón Pizzicanella tuvo que debutar en un partido internacional y con rasgos de histórico. Hizo un soberbio partido el golero juvenil.

A los 37 minutos del primer tiempo, Antonio Bareiro paraba la pelota que llovía luego de un centro y la paraba prácticamente solo para quedar mano a mano con el Oso Sánchez, que entonces optó por evitar a toda costa el gol que hubiera dejado a Atlético Tucumán sin gloria. Tras su expulsión, por considerar el árbitro que acudió al último recurso, Ricardo Zielinski debió sacar del partido al volante Gervasio Núñez y poner Franco Pizzicanella, un joven de 21 años que hasta la lesión de Augusto Batalla era el cuarto portero del plantel. Antes de ingresar, recibió la arenga del Laucha Luchetti.

Pizzicanella no se achicó ante el desafío más grande de su carrera. Tapó tres pelotas importantes para mantener el cero en el arco del Decano, que con el empate avanzó a octavos de final de la Copa Libertadores e hizo historia.

“Me tocó el partido más difícil, por suerte todo el equipo lo pudo sacar adelante y lograr la clasificación”, dijo el joven surgido del semillero del club, que en 2016 también fue noticia por una agresión recibida en la final de la Liga Tucumana, que consagró a su equipo.

Fuente: El Tucumano

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