Entre los miles de tucumanos que se encontraban en la pequeña tribuna en Junín, estaba Ricardo Jorge, un fanático de 90 años que fue fiel testigo de la historia grande del club de sus amores.

Entre todos los cortes modernos, las gorras con la visera recta, los gorros rojos y blancos, una boina. Debajo de esa boina, asoma el rostro de Ricardo Jorge, un maestro de "90 años y 6 meses", como él se presenta, que viajó en los colectivos de la hinchada, se bancó las 13 horas hasta Junín con la banda, parando, comiendo un asado, escuchando las canciones, como un pibe.

"Tengo 90 años y seis meses. El viaje fue espectacular, me trataron como si fuese un chico recién nacido, con todo el cariño hacia mi persona", le cuenta el abuelo del Santo a Corazón de Potrero. Y a los hinchas los sienta a su alrededor, como si fueran sus nietos, relatándole recortes de la gloriosa historia de San Martín. "Les cuento la historia que muchos no conocían. El triunfo sobre Boca Juniors 6 a 1 en la misma Bombonera. Había 500 tucumanos ahí. Y los hinchas de Boca salieron aplaudiendo".

Ricardo Jorge nació en 1927 y fue testigo fiel del título del 44. Ingresó al estadio Eva Perón con la caravana de hinchas y ya adentro estuvo apretado junto a los hinchas, pero protegido para no pasar malos momentos. Él se defiende cuerpo a cuerpo con los muchachos, protegido del frío con un pullover y la camiseta del Santo por arriba. "Practiqué muchísimos años deportes, pero después por el trabajo tuve que dejar. En diciembre de 1936 fue la primera vez que fui a la cancha", relato el hincha de los Santos que demostró que la pasión es inmortal.

 

Fuente: El Tucumano

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